jueves, 30 de abril de 2020

EL TESTEO MASIVO Y LA FRUSTRACIÓN COLECTIVA


La realización de pruebas masivas es una gran herramienta en la lucha contra la Covid 19, y la falta de estas es la mejor herramienta encontrada para descargar las frustraciones que nos producen el aislamiento y las difíciles condiciones que vivimos.

Es cierto que la falta de información, y especialmente la desinformación provoca frustración. Los niveles de tensión e inseguridad nos afectan a todos. Por supuesto que las reacciones son diversas, e indudablemente hay muchas que aportan al desconcierto y desconfianza de la población.

La demanda por pruebas masivas se ha convertido el tema recurrente y generalizado. Hablan del tema desde profesionales muy lúcidos y cultos en diversas áreas, hasta diputados que escasamente superan el analfabetismo, pasando por muchos analistas, periodistas y otros formadores de opinión.

Los argumentos que utilizan son muchos, pero centrados en las experiencias de países que han logrado éxitos en la lucha contra el virus. Lamentablemente se usa mucha información parcial y talvez sesgada. Hay muchos países que tienen cifras muy altas en cuanto a los tests, pero también son altísimas sus cantidades de contagios y fallecimientos.

Creo que es necesario hacer dos preguntas centrales para este debate:

Será posible sacar conclusiones certeras con el simple dato de la cantidad de pruebas por número de habitantes?

El manejo científico de la pandemia es muchísimo más complejo, y considera otras variables, tanto cuantitativas como culturales, socioeconómicas, etc.

Habrá alguna intención del gobierno, de la Presidente, o del Ministro de salud, de no hacer más pruebas?

No imagino ninguna, ni pensando en el tema económico, ni en la campaña electoral, ni en algún otro motivo. Puedo ser muy ingenuo, pero no encuentro razón alguna.

Revisando alguna información en la web, encuentro que los criterios de aplicación de pruebas son idénticos en España y Canadá. Los requisitos previos a un test son los mismos. Los resultados epidemiológicos de ambos países son totalmente distintos. Canadá tiene éxito, y España vive situaciones muy lamentables.

Encontré también algunos datos interesantes en cuanto al funcionamiento de los diversos tipos de pruebas (anticuerpos, proteínas, material genético). Hay grandes diferencias en la probabilidad de falsos negativos, y son varios los factores a tomar en cuenta.

El costo de las pruebas es muy variable, la excesiva demanda mundial, y la prisa por fabricarlas ha desvirtuado su confiabilidad, al extremo que un lote de pruebas que tienen un precio unitario de 8 dólares (por ejemplo) puede conseguirse actualmente en 45. Si el 50 % de ese lote no es confiable y debe desecharse, el costo real será de 90 dólares por prueba.

Si se aplica una prueba a una persona que fue contagiada hace 5 días, seguramente saldrá negativa, pero SÍ es portadora, presentará síntomas en los próximos días. (las pruebas de antígenos necesitan al menos 7 días desde el contagio para detectarlos). Esta persona podría comportarse de manera muy confiada, con la falsa seguridad que le dio el resultado, y contagiar a muchos.

Hacer 3000 pruebas PCR diarias costaría al menos 8 millones de dólares por mes, sin un resultado que nos garantice el control de la pandemia, y sin que represente diferencia en las otras medidas que se vienen adoptando. (este monto equivale a unos 140,000 bonos de 400 bs)

En general resultaría muy complicada y poco efectiva la aplicación masiva de pruebas a toda o gran parte de la población, especialmente si se toma en cuenta que nuestras sociedades tienen particularidades culturales e idiosincráticas muy diversas. No es tan simple como el análisis de números en una planilla.

Las pruebas son un recurso muy valioso para confirmar el diagnóstico, pero solo son un componente más. En la práctica, es muchísimo más importante mantener las prácticas recomendadas de distanciamiento, aislamiento, lavado de manos, desinfección, etc.

La amenaza de enfermedad pone en tensión a todos. Es una realidad que debemos aceptar, y tomar conciencia de que todos somos los responsables de contener y controlar la epidemia. El nivel social, económico o la preferencia política no hacen ninguna diferencia.

Creer falsamente que simplemente una acción del gobierno, como es el tema del testeo masivo, cambiará la situación es aferrarse a columnas de humo.  Esta responsabilidad es ineludible, entenderlo pronto nos ayudará a todos a salir antes de la crisis.


Hector Castro G. * 30 Abril 2020

jueves, 23 de abril de 2020

LA VERDAD NOS HARÁ LIBRES (Respuesta a Amalia Pando)


LA VERDAD NOS HARÁ LIBRES,
Titula la columna de @Amalia Pando de la fecha, a continuación mi comentario al respecto:
Las medias verdades no son verdades. En este caso solamente llevan a confundir a su audiencia, y  mermar cada día más la credibilidad que supo cultivar en años de trabajo.
Don Yerko Garafulic tiene razón. Usted no puede pretender, a título de “sentido común” tener la razón, y contradecir las políticas del ministro, que es un especialista muy renombrado, y del que no tiene ningún antecedente que le permita dudar de su buena fe.
Pensé que usaría su publicación de hoy para rectificar o enmendar lo que dijo en su anterior entrega, pero nada. Usted debe informar, y por supuesto puede emitir su opinión. El buen periodismo lo hace, y sabe de la gran responsabilidad que conlleva el ser formadora de opinión.
No es aceptable que juzgue, que sentencie, y que acuse subjetivamente y sin fundamento a las autoridades nacionales y al representante de la OPS. No ha respaldado en absoluto sus acusaciones, y tampoco ha rectificado nada.
Intentar manipular la información solo para “tener razón” es incurrir en aún mayor irresponsabilidad. Usted recomienda leer e informarse, a continuación comenta varios casos y situaciones en tres países que son particularmente distintos a Bolivia. Corea, Australia y Alemania cuentan con recursos infinitamente superiores, tienen cultura de sobra para llevar adelante medidas y respetar disciplinadamente las disposiciones de gobierno. Sus sistemas de seguridad social y de políticas de desempleo son completamente diferentes, y el total de su población forma parte de la tutela del estado. En Bolivia, a título de informalidad, 80% de la población está librada a su suerte.
Está claro que necesitamos, con urgencia, el testeo masivo para conseguir un seguimiento oportuno al Covid-19. Lo que no está claro, excepto para algunos “iluminados” es la forma en que se implementaría. La estructura del sistema de salud está llena de huecos, funcionarios que sabotean cualquier iniciativa que venga del ministerio. Una parte de la prensa tiene interés en denostar, defenestrar y desprestigiar al ministro, a la Presidente, y al gobierno en general, como si el tema político fuera pertinente frente a esta crisis. Hay sectores de la población que son desinformados y manipulados a actuar en contra de todo lo recomendado, sin considerar las consecuencias para la salud y la vida misma de todos los bolivianos.
El testeo masivo es solamente uno de los componentes en la lucha contra la Covis-19, pero de ninguna manera es la solución a todos los problemas.
Porque no acude a información de países un poco más parecidos. Talvez el enfoque cambie, y se acerque algo más a la verdad, esa que nos hará libres. Ha visto la tragedia en Ecuador? Vio los datos de la velocidad de diseminación del virus en Perú? Tiene idea de la cantidad de pruebas realizadas en Perú?  Cuál es la situación en países centroamericanos o africanos?
Si su actividad es la información, asegúrese de darla correcta y completa. Si además usted decide opinar, entienda la responsabilidad que tiene formando opinión ciudadana. Y si decide ser la luz que ilumine el camino de los bolivianos, al menos sea objetiva y recurra al consejo que usted misma brinda. Tiene que leer e informarse. Trate de entender la realidad que vivimos y aporte desde su medio a remediar los grandes problemas a los que estamos sometidos en esta lucha que nos compromete a todos. No son pocos ni menores: Senkata, Patacamaya, trópico de Cochabamba, Montero, San Julián, zonas de mercado en cada ciudad, y muchos etcétera.
Tenga en cuenta que todo lo que se haga en Bolivia parte de las decisiones y políticas del gobierno. Si solamente nos dedicamos a formar opinión contraria, estamos creando desconfianza e inseguridad en la población. Al mismo tiempo, estamos creando frustración e impotencia pues este es el  gobierno que tenemos, no podemos elegir otro, y es el que hoy es responsable de la salud de todos los bolivianos.
La lucha contra la pandemia es responsabilidad de todos. Cada uno desde su lugar tiene la obligación de hacer su parte. El ciudadano de a pie está cumpliendo mayoritariamente, el gobierno también hace razonablemente bien lo que debe hacer. La prensa está aportando en su gran mayoría.
No es menos cierto que hay ciudadanos que necesitan tomar conciencia del problema y corregir algunas actitudes. El gobierno debe rectificar algunas situaciones y remediar los problemas que existen, especialmente a nivel regional en los SEDES. Algunos periodistas y medios necesitan repensar en su labor, y evaluar si aportan o destruyen.
Nadie puede lavarse las manos, especialmente si el resultado de sus acciones causa daño a un propósito común, en el que hay vidas en juego.
Una crisis tan complicada para los bolivianos requiere del aporte proactivo, constructivo y positivo de todos. Las posibilidades de éxito se ven reducidas por algunas consignas políticas saboteadoras, que pretenden hacer daño al gobierno y terminan afectando a los bolivianos.
No entender lo delicado de la situación, la precariedad sobre la que se tiene que ser eficientes, las grandes limitaciones económicas e idiosincráticas, desde el sitial de poder e influencia que tienen los medios, simplemente es hacerle un flaquísimo favor a la colectividad.
A mayor audiencia, mayor llegada y mayor rating, mayor la responsabilidad. Usted lo sabe.

Hector Castro G. * 23 Abril 2020

domingo, 22 de marzo de 2020

CUARENTENA TOTAL


Más allá del significado que la palabra “total” tiene para nosotros, el país no será paralizado por completo, y es bueno entender que esa no es una posibilidad.

Estamos lejos de parecernos a las potencias europeas, o a las economías emergentes del Asia. Nuestra realidad es otra, y no necesito extenderme por que todos la conocemos perfectamente.

Mucha gente vive al día, la mayoría no cuenta con una previsión financiera ni con un seguro de desempleo. No muchos pueden acumular provisiones para dos semanas, y la práctica habitual es comprar los 5 pesos de pan y el medio kilito de carne para cocinar la única comida del día.

Muchísimas críticas de todo color y sabor, que es muy tarde, que están en campaña, que deberían cerrar fronteras hace tiempo, etc. Pero todas con un común denominador: la cómoda ignorancia, tan seria como la de los que quieren ignorar las medidas de protección y de quienes creen que el virus es invento de la derecha.

No he visto a nadie preocupado por los 45,852 casos sospechosos de dengue, o de los 7,879 confirmados, o de los 9 o más fallecidos. No he visto reclamos, sugerencias o propuestas para enfrentar esa epidemia, pese a que los hospitales, especialmente en Santa Cruz, ya colapsaron pero logran atender a todos de alguna manera.

Cuál es la diferencia? No son vidas humanas las afectadas?  No es la misma situación con los 145 casos de influenza ?

Los gobiernos neoliberales del pasado, el gobierno del MAS, neoliberal también, pero con discurso socialista y bonanza de por medio, han descuidado de manera sistemática su atención a la salud y la educación.

Las consecuencias son clarísimas. Ignorancia generalizada e insuficiencia en el sistema nacional de salud. Es un hecho insoslayable que nuestra situación como país es extremadamente delicada y vulnerable. No es mucho lo que se puede hacer de inmediato, el proceso requerido para estar medianamente preparados toma mucho tiempo, esfuerzo e inversión.

La responsabilidad es del estado, y de los gobiernos sucesivos. Así fue y así será. Lo que ahora es importante es que cada ciudadano tome conciencia y asuma su responsabilidad.

En el caso del dengue, la fumigación con insecticidas y la eliminación de focos de reproducción del mosquito son la mejor manera de mantener controlado al vector “Aedes Aegypti”.

Frente al Coronavirus COVID-19 el vector eres tú. No se te puede fumigar, y no se puede impedir tu reproducción. Quédate en casa.

CUARENTENA TOTAL significa que no salgas de tu casa si no es realmente necesario. Que tomes conciencia de que tú puedes ser portador del virus, pero también puedes ser portador de conocimiento, y eso si ayuda a todos.


Hector Castro G. * 22 Marzo 2020

martes, 10 de marzo de 2020

LA OTRA “BONANZA”


Una década extraordinaria para la economía de los países productores de materias primas, causada por la enorme demanda china. Entre 2006 y 2014 Bolivia multiplicó por 5 o 6 sus ingresos por exportaciones de gas, minerales y los llamados “commodities”.

Más allá de cifras y responsabilidades, es un hecho objetivo que esta única oportunidad para construir un país diferente, con la infraestructura necesaria para producir más que solo recursos naturales, y con la posibilidad de ser competitivos en todo momento, se ha desperdiciado.

La matriz productiva del país es la misma, y los pocos esfuerzos que se hicieron en industrialización han mostrado fracasos sistemáticos. Las inversiones se hicieron en base a consignas políticas, dejando de lado el análisis técnico imprescindible.

La gran oportunidad, única e irrepetible, fue desperdiciada y dilapidada.

A partir de octubre del año pasado la ciudadanía se fue involucrando poco a poco en el quehacer político del país. Sin considerar el color o el bando en que uno se encuentre, la actualidad política, económica y social forman parte importante del día a día de los bolivianos.

La participación ciudadana, impulsada por los cabildos, la movilización de 21 días, y las consecuencias de la huida del ex presidente, es extraordinaria. La juventud en general asumió un rol importantísimo, pese a que en apariencia era indiferente. Las redes sociales nos dan la posibilidad de ser participantes, y no solamente electores obligados como siempre había ocurrido.

Este nivel de participación y de interés de los ciudadanos es extraordinario. No ha existido antes, ni para terminar con las dictaduras militares, ni durante el periodo democrático entre 1982 y 2006.

Llama la atención que los periodistas y medios de comunicación, muchos analistas, y ni que decir de los políticos, no le dan ninguna importancia a este inusitado interés de la ciudadanía.

La campaña electoral es francamente mediocre. La ausencia de propuesta es tan evidente como la dependencia de las cuestionadas encuestas. Candidatos de “primera línea” que solamente aspiran a lograr participar de la segunda vuelta, y candidatos que solo buscan conformar alguna bancadita.

La práctica más utilizada es la de defenestrar al oponente, criticar la gestión de gobierno, reclamar el pasado o apuntar los errores de los demás.

Se está dilapidando otra oportunidad de oro. Es ahora que la ciudadanía necesita orientación e información objetiva. Es una coyuntura increíblemente valiosa para desarrollar una sociedad más madura políticamente, y asegurar de esa manera, una democracia sólida, sin votos consigna, sin violencia infundada, y con mejores perspectivas para el respeto de nuestras libertades y derechos.

Es responsabilidad de todos los formadores de opinión aprovechar el gran interés ciudadano para impartir conocimiento e información. Es bueno ver la coyuntura como una verdadera oportunidad para servir a la comunidad, a la sociedad y a la construcción de un mejor país.

Amplificar la guerra sucia o simplemente rellenar espacios con temas intrascendentes, cuando el país requiere urgentemente formación ciudadana para la democracia, es fallar como lo hicieron quienes despilfarraron los miles de millones sin transformar nuestra economía.

Que no nos agarre nunca más un régimen que logre cooptar todos los poderes, sea impunemente hegemónico, imponga normativas a la medida del rey, y todo ante la mirada pasiva de una ciudadanía que no sabe que todo esto ocurre, lo permite y consciente con su voto.

Tuvimos una década de libertad de expresión permanentemente amenazada, medios perseguidos, y periodistas silenciados, censurados, o sometidos. Hoy se vive en libertad irrestricta. Es hora de hacer lo que hay que hacer. Bolivia lo necesita.


Hector Castro G. * 10 Marzo 2020

sábado, 7 de marzo de 2020

A LA LUZ DE LA INGENUIDAD


La realidad boliviana duele. La mirada de la situación y la mirada al futuro no son simples de asimilar. Parece que el día a día y la intensidad de la coyuntura política nos han hecho perder de vista algunos elementos fundamentales para la sana convivencia y la armonía en la comunidad.

Se ha derrocado a un régimen que despilfarró los recursos del país, su corrupción es aún de dimensiones insospechadas, y el abuso patrimonial de los bienes del estado fue inédito. Estos son los emblemas y características por los que la ciudadanía condena y rechaza cualquier posibilidad de retorno.

Lo que no es tan fácil de identificar es el impacto que esos casi 14 años han tenido en los valores y la moral que tenemos como sociedad.

No es poco trascendente haber naturalizado el robo de los recursos del estado como forma de vida, el mecanismo de la coima, la comisión, el diezmo, el “quinciño”, el “aceite”, o el aporte “voluntario”.

Resulta obvio y hasta aburrido criticarlas. Pero la transformación que hemos sufrido como sociedad va mucho más allá. Mucho se habla de inclusión, pero a la luz de los resultados parece que esta fue dedicada solamente a incluir supernumerarios en la administración pública, y a delegar los puestos de responsabilidad a funcionarios con “merecimientos” basados en la muñeca o a su trayectoria dirigencial.

La “revolución democrática y cultural” ha cambiado de sentido los conceptos de discriminación y de racismo, sin perjuicio de haberlos adecuado también a odios y rencores infundados entre sectores de la población, que comparten color de piel, origen, estrato social, procedencia étnica y cultural, pero tienen diferencias en su orientación política, aunque sus diferencias sean muy sutiles.

Fuimos testigos impotentes y angustiados del aleccionamiento de las clases menos favorecidas. De la imposición de imaginarios falaces y de las peores imposturas. Al presente, lejos de revertir este abuso, y recuperar a tanta gente que fue sistemáticamente manipulada, vemos que son otros segmentos de la población, en general más educados, que se rinden ante las mismas perversas prácticas. Las campañas electorales no se han destacado por las propuestas y ofertas. Se han limitado a echar basura al contendiente, a desprestigiar al competidor con cualquier argumento, con un cinismo y desprecio por la inteligencia de la gente que llega a extremos insospechados.

Las redes sociales están llenas de publicidad pagada, de memes encargados a “guerreros digitales”, y de mensajes falsos, injuriosos y manipuladores. No es difícil inferir a quien le interesa divulgar esos mensajes, y quien los está pagando.

Existen tres formas de mensaje en una campaña electoral:

- El mensaje que promueve las virtudes del candidato o de su propuesta

- El mensaje que degrada al candidato contendiente o su propuesta.

- El mensaje que defenestra y frecuentemente destruye la reputación del oponente. No importa si usa argumentos ciertos o se basa en falsedades y calumnias. (Esta es la guerra sucia).

No es difícil situarnos en la actualidad y concluir que este último es el mensaje predominante. Se ha hecho muy poco para promocionar la imagen o la propuesta propia, que realmente solo llegó al Órgano Electoral por ser un requisito, pero a nadie le interesó que llegue a los votantes.

Los candidatos están basando su promoción en su propia imagen (el “superhéroe que nos liberó”, “el que ganó en octubre y presume 2 millones de votos”, y la que “asumió la misión más difícil”). El otro instrumento de campaña son las encuestas, que se ganaron solitas el descrédito y su poca credibilidad.

Durante muchos años lamentamos la forma en que un aparato político manipulaba a la gente y la tenía bien educadita repitiendo consignas. Porque no abrimos los ojos y vemos que estamos en camino a lo mismo?

De pronto todos son luchadores y excombatientes de las pititas, pero yo recuerdo a muchos que levantaban las manos, perdían la fe a los 14 o 15 días y corrían a abrir su negocio, hasta que alguien les grite: “nadie se cansa !!!”

Fue una movilización complicadísima, por que la gente estaba cansada e indignada, pero también era escéptica. El temor a las represalias era un factor de peso.

Al final fue una lucha que valió la pena. Buscamos recuperar la democracia, y lo conseguimos. Porque ahora buscamos aberraciones como “frente único”?  O ese o aquel está descalificado por x, y o z?  Esa es la democracia por la que se luchó?

Queríamos ser incluidos en el rebaño de alguien?  Buscábamos ser dueños de la verdad y aplastar a quien piense diferente?

El tristemente célebre Dr. Chi, afirma que a veces la mujer merece ser maltratada. Afirmación espantosa, pero parece ser refrendada por una buena parte de la población.

Ser candidata a la presidencia le ha dado a muchos la justificación para ser despiadadamente críticos y rabiosamente destructivos con la Presidente. Me atrevo a asegurar que el 99 % de esas personas no tienen la solvencia moral para practicar ese tipo de crítica, pero el anonimato y la temperatura electoral les da el escenario para ser mojigatos y echar por tierra el objetivo de la lucha de todos.

Bolivia necesita un verdadero proceso que encuentre la convivencia pacífica, la tolerancia y el respeto mutuo.  Ese es el verdadero objetivo de la democracia, y solo será posible si cada ciudadano destierra de sí mismo, de su corazón, el odio, el revanchismo y la imposición.

La calidad moral del país está seriamente dañada por tantos años de sistemático deterioro. No podemos continuar, como sociedad, descuidando el alma de la bolivianidad. Triste legado para nuestros hijos y nietos. Es hora de reconstruir. Es nuestro deber ineludible.


Hector Castro G.  *   07 Marzo 2020

martes, 3 de marzo de 2020

LOS VICEPRESIDENCIABLES


Demasiado revuelo causó la inasistencia de los candidatos a Vicepresidente al debate organizado por una red de televisión. No conozco las razones que tuvo cada uno, sin embargo creo que no es preciso hacer ningún reproche ni reclamo.

La principal función que deberá cumplir el que resulte electo será la de presidir la Asamblea Legislativa Plurinacional, que invariablemente será una de las tareas más complejas y sensibles durante los próximos cinco años.

Entre las encuestas, sus “márgenes” de error, las expectativas y las predicciones de los parapsicólogos y saca suertes, la única conclusión que se puede sacar y asumir como inequívoca es que la Asamblea estará compuesta por no menos de 6 o 7 fuerzas políticas, representaciones rurales, campesinas, indígenas, urbanas, empresariales, cívicas, de distinta procedencia, con objetivos y visiones muy diversas.

Está claro que una de las polarizaciones más importantes será la que constituyen los seguidores del proyecto masista, que por lo menos durante este periodo legislativo tendrá presencia importante, y los opositores a la tendencia totalitaria de los anteriores 14 años.
La misión importante del Presidente nato de la Asamblea será el manejo político y la construcción de consensos para sostener al gobierno que sea constituido en las próximas elecciones de Mayo.

No es tarea sencilla, y podemos estar seguros que se necesita reunir algunas condiciones para salir airoso, al menos durante la primera gestión. Experiencia, respaldo político, olfato, firmeza y hasta cierto nivel de autoritarismo. Los asambleístas son personajes complicados, pues se deben a un electorado, necesitan seguir la línea de su partido, y al mismo tiempo intentan forjar su propio beneficio, lícito o no, es solo un detalle adicional.

El próximo Vicepresidente no ejercerá las funciones al estilo del bachiller matemático, pues quien sea electo Presidente tendrá un nivel cultural y una formación profesional suficiente para ejercer el cargo sin la “prótesis” que necesitaba el que “no podía comprender”.

No imagino que pueden debatir los candidatos actuales. Ni siquiera necesitan ser buenos candidatos. No importa si el candidato es varón o mujer, si es del oriente u occidente, si es pobre o rico, ni su color de piel, ni siquiera su carisma y si cae simpático a la gente. Lo que Bolivia requiere del Vicepresidente es que sea capaz de conducir el primer poder del estado y garantizar la gobernabilidad durante una etapa que promete ser “geológicamente inestable”.


Hector Castro G.  *  03 Marzo 2020

martes, 4 de febrero de 2020

¿Y DESPUES QUE?


Una de las experiencias que necesariamente deben ser capitalizadas por la ciudadanía boliviana durante la “revolución de las pititas”, es que el enfoque principal era terminar con el régimen masista. Todos los esfuerzos y la voluntad del colectivo se centraron en conseguir la salida de Evo Morales, pero no se reflexionó mucho en lo que sucedería después.

El panorama, después de 14 semanas, sigue desconcertando a muchos. Resulta sorprendente y hasta alarmante la actitud y forma de actuar de los líderes que formaban la oposición. Son los mismos personajes, poco más o menos, con las mismas limitaciones y la misma idiosincrasia que quienes ocupaban el mismo espacio político hasta 2005.

Es indudable que la expectativa superaba ampliamente la realidad. No es de extrañar, pese a que transcurrió más de una década de censura, libertades restringidas,  persecución, y especialmente desprestigio de la clase política. Las demandas y necesidades de los ciudadanos crecieron mucho más que la práctica y las organizaciones políticas.

Estamos entrando en lo más fuerte de la campaña electoral, y es momento de usar la experiencia, y tomar previsiones. La historia no termina el próximo 3 de Mayo en las elecciones generales. En realidad, comienza una de las etapas más complicadas en la vida contemporánea de nuestro país.

Los resultados electorales, reflejados en la composición de la Asamblea Legislativa Plurinacional, determinarán que la polarización ideológica o programática planteará una gestión complicada. La capacidad y experiencia del Presidente nato de la ALP (Vicepresidente del Estado) serán un factor determinante para el éxito o fracaso en la verdadera transición a la democracia.

La primera vuelta electoral, definirá los pesos y contrapesos en el legislativo. La elección de los diputados uninominales será determinante para la calidad de vida que tengamos como sociedad.

Esta elección, la de la franja de abajo en la papeleta electoral, es muy sensible a la dispersión. Serán al menos 8 candidatos, y gana el que obtenga la simple mayoría.
La ciudadanía demanda, genuinamente, unidad entre los diversos frente distintos al MAS. 

No fue posible encontrar resultados hasta el cierre de inscripciones. Talvez fue una búsqueda de un ideal, pero no de una verdadera posibilidad. El futuro próximo no promete ser mejor, y llegaremos a Mayo con varios frentes, que son legítimos, tienen derecho de participar, y seguramente son fruto de un proceso interno que implica negociaciones, aportes, y muchos intereses.

Los ciudadanos tenemos el poder soberano del voto. Tenemos la posibilidad de concentrar las preferencias en uno o máximo dos candidaturas, pero será imprescindible actuar con el desprendimiento que exigimos de los líderes políticos y que no conseguimos.
Habrá que reflexionar mucho en cada aspecto, y saber separar correctamente la información importante y fidedigna, de los trascendidos y elementos instalados por la propaganda.

Tendremos que ser muy criteriosos en cada circunscripción, buscar información, concertar entre vecinos, provocar la aparición de los candidatos, y concentrar la votación para lograr un curul más en la asamblea.

Todos los candidatos, a Presidente, Vicepresidente, Senador o Diputado estarán habilitados bajo las mismas reglas, bajo la misma ley, y en cumplimiento estricto de la Constitución vigente.

La candidatura de Jeanine Añez podrá ser cuestionada por diversas percepciones, pero es legítima como todas. Tengo dudas de que ser Presidenta al mismo tiempo que candidata sea una ventaja. Está claro que no pretende usar y abusar de los bienes del estado, como lo hizo su antecesor. Está bajo la atenta mirada de la prensa, la oposición y toda la ciudadanía.  Este fenómeno se da también para la gestión. Cualquier error, equivocación, o mala acción de ella o de cualquiera de los miles de funcionarios estatales está bajo observación, y esta es una gran diferencia con los demás candidatos. Tiene más probabilidades de crítica que de campaña favorable.

No pensamos en el futuro hasta el 12 de Noviembre pasado, solo buscamos terminar con el régimen. Hoy nos toca enfrentar las consecuencias. Debemos ser muy responsables y pensar que ahora determinamos lo que viene dentro de los próximos 10 o 15 años. No dejemos que nuestras decisiones las tomen los marketineros, los millones en las campañas, ni la guerra sucia que se viene con fuerza.

Es tu turno de pensar en Bolivia !!!


Hector Castro G.  *   04 Febrero 2020

sábado, 1 de febrero de 2020

GATA FLORISMO AL EXTREMO !!!


Brad y Angelina, Ben y Jen, Starsky y Hutch, Mortadelo y Filemon, Margaret Thatcher y John Major, Mennahem Begin y Golda Meir,  Aguero e Higuaín, Batistuta y Crespo, Albert Einstein y Stephen Hawkins, Ben Johnson y Carl Lewis, Sugar Ray Leonard y Roberto “Mano de piedra” Durán, Jackie Chan y Bruce Lee, Nadal y Federer, Asterix y Mafalda…
En fin….. nada, pero nada es satisfactorio para la gente.

Reclaman unidad, exigen concertación, no a la dispersión, y cuando tres líderes políticos deciden unirse en una sola candidatura, son lo peor que puede existir.

Nunca se podrá encontrar lo que buscan, pues no existe.

El fugitivo dice “buu” y todo el mundo tiembla. Histeria, pánico, miedo inexplicable.

Le encuentran el defecto a todo. Que “no tiene palabra”, cuando es más que evidente que la política, así como la vida misma, es dinámica y las circunstancias cambian. Todos tenemos derecho a cambiar de opinión, y más bien que lo hacemos. No imagino a un político que se quede petrificado mientras la realidad cambia. No serviría para nada, y sería criticado por no saber cuándo cambiar de opinión y avanzar.

Es llamativo ver como son criticados por detalles insignificantes, perdiendo la perspectiva de que estamos saliendo de un régimen que mató a cientos de bolivianos, despilfarró el futuro de nuestros hijos, degradó los valores de la sociedad a niveles casi irrecuperables, embargó el prestigio del país al narcotráfico, mintió y engañó con tal naturalidad que la mitad de los bolivianos sigue creyendo cualquier cosa.

La democracia es producto de la construcción, lenta y costosa, de una forma de vida para los ciudadanos. Los encargados de construirla somos precisamente los ciudadanos. No entendemos que cada día estamos siendo simplemente destructivos.

La lucha fue y es para recuperar la democracia. Expulsamos a un régimen que no aceptaba que alguien piense diferente. Hoy nos limitamos a ser cada uno, un totalitario de maceta, un dictador en miniatura, un rey chiquito dueño de la verdad, y al final seguramente el resultado será la suma de intransigencias, perdedora, frente a la disciplina impuesta sobre la ignorancia. Ellos están mejor, por que ellos no deliberan, simplemente acatan y obedecen.

Nuestro futuro y la democracia dependen de esta construcción. No esperemos nada bueno si todo lo que hacemos es demoler y destruir.


Hector Castro G.  *  01 Febrero 2020

viernes, 31 de enero de 2020

RECUERDOS DEL FUTURO


Desde la recuperación de la democracia en 1982, el espectro político en Bolivia ha sido siempre amplio, y por si no fuera suficiente, la capacidad de concertación es casi nula. El complejo de rey chiquito es muy común, y quien es líder de alguna facción política se cree presidenciable, y talvez tiene razón.
Ante la atomización electoral, la única forma de establecer gobiernos fue la “democracia pactada”, en la que el presidente era elegido en el Congreso Nacional, y difícilmente era merecedor de 25 % de los votos de la población. Hubo una ocasión en la que el tercero, Jaime Paz, fue presidente constitucional.
Bajo este sistema y esa idiosincrasia era imposible que el gobierno tuviera simultáneamente legalidad y legitimidad. El éxito en la misión de gobernar dependía únicamente de la posibilidad de negociación entre las fuerzas presentes en el legislativo. Inevitablemente, el proceso sufrió un gran desgaste. El cuoteo, el transfugio, el tráfico de lealtades y la corrupción lograron que sea muy simple provocar una revolución que de término al sistema de partidos, con la consagración de Evo Morales como presidente.
No fue una elección de un personaje que destaque por sus valores morales, por su inteligencia y preparación, ni siquiera por que sea un luchador por la democracia. Logró una inédita mayoría absoluta. Fue una estrategia muy bien trabajada por intereses extranjeros (para quienes siguen pensando que la embajada americana era la dueña de todo), y la mejor prueba es que por primera vez en la historia de Bolivia, todos los partidos de izquierda se plegaron al proyecto. Obviamente, en cuanto alcanzaron el poder se deshicieron de quienes pensaban diferente, o que al menos pensaban (literal: Garcia Linera llegó a expulsar a los librepensantes).
Casi 14 años después, la población salió a las calles y exigió la salida de Morales, como único objetivo y casi consigna. Nadie pensó en que viene después. Al presente encontramos que los políticos que pugnan por ser los sucesores son los mismos, nombres más, nombres menos, que los que desgastaron tanto el sistema democrático y provocaron la llegada del régimen totalitario de Morales. Sus actitudes son las mismas. Sus intereses son los mismos. Buscan formar una bancada parlamentaria y ocupar algunos espacios en el poder. La mayoría sabe perfectamente que no tiene ninguna posibilidad de llegar a la presidencia, y todos saben que de hacerlo, sufrirán las consecuencias de una base política débil y poco efectiva.
Lo que tenemos es lo que conocemos. A partir de esa pobre oferta debemos elegir, ponernos a rezar con fuerza, talvez cerrar los ojos y cubrirnos la cabeza. Que venga lo que sea, por que no hay nada más.
Exigimos renovación, pero no permitimos el surgimiento de nuevos líderes. Exigimos firmeza, pero reclamamos que el gobierno de transición es autoritario. Exigimos honestidad, pero también acuñamos el “roba pero hace”. Exigimos diversidad, pero hay quienes se desfiguran por que la presidenta es mujer, por que es del oriente, y hasta por que se tiñe el cabello. Gataflorismo llevado a extremos.
Tengo más de 50 años y he vivido las dictaduras, la hiperinflación, la recuperación democrática, el llamado neoliberalismo, el crecimiento del narcotráfico, la capitalización y la nacionalización (al menos el discurso), el “proceso de cambio”, etc.  y no he visto nunca a un gobierno como el actual.
Firme, transparente, efectivo y eficiente, digno, con solvencia moral y con el apoyo masivo de la ciudadanía. Creo que una gran parte de Bolivia encontraba esta misma percepción, hasta que Jeanine Añez decidió lanzar su candidatura. 
Observan que es ilegal, inconstitucional, etc. pero la realidad es que está habilitada, sin lugar a dudas, por la misma constitución con la que se celebran las elecciones y los demás candidatos postulan sin observaciones.
Que no es ética. Que dijo que no sería candidata. Que no tiene palabra. Lo cierto es que las circunstancias cambian, y con todo derecho, decidió postular. Los demás candidatos también dijeron a su turno que no serían candidatos, que les asqueaba la política, que solo si había un frente único, etc.
Que se aprovecha de su situación de presidenta. Obvio. Es ahora cuando cuenta con el imprescindible apoyo de la población. Cada uno vive su realidad, y cada uno aprovecha su propia situación. Liderazgo cívico, vocería del estado, etc.
Que involucra a su partido. Por supuesto. No es concebible un proyecto político sin el respaldo y la estructura de un colectivo dedicado al trabajo precisamente político!!! No imagino a la presidenta estructurando su gobierno a partir del Atlético Pompeya, el grupo Scout Cortapalos y la fraternidad Los Pintudazos.
La ciudadanía percibe claramente los pros y contras de cada proyecto y de cada candidato. El discurso politiquero tiene cada vez menor influencia en el electorado. Vivimos tiempos muy intensos y es más difícil abstraerse del clima político. Las redes sociales nos ametrallan información, y nos ahogan, nos guste o no.
En cuanto se inicien los debates podremos terminar de separar las propuestas verdaderas de la demagogia y las ofertas de “castillos de cristal”. La presidenta Añez ha subido la vara a niveles que tienen muy preocupados a algunos candidatos que corren mucho pero nunca suben.
Si hay algo que diferencia la candidatura de Jeanine de las otras es que la gente la apoya y se desmarca, como nunca ocurrió, de los partidos y frentes tradicionales. Finalmente, las elecciones tienen como protagonistas a los ciudadanos electores, portadores de la soberanía. De nosotros depende que haya dispersión o haya unidad.

Hector Castro G. *  31 Enero 2020

miércoles, 29 de enero de 2020

#JUNTUCHA-CHALLENGE


Desde el inicio del actual proceso electoral veo muchos pedidos, demandas, exigencias y hasta amenazas para que los candidatos conformen un frente único. No hice ningún comentario hasta hoy, con el convencimiento de que la idea caería por su propio peso. No ocurrió. Las demandas de frente único son tan frecuentes como antes, y suben de tono.

Veamos como tendría que ser este proceso de conformación del Frente único:

- Tendrían que reunirse dos o más candidatos o dirigentes políticos. Necesariamente ponerse de acuerdo y elegir a uno que sea el candidato a la presidencia.

- El / los otros se verán obligados a renunciar a esta aspiración, y ceder todo el ímpetu y la inversión que hicieron para ser líderes de sus partidos o frentes.

- Deberán bajar a sus bases y explicarles con muchísimo cariño que han tomado la decisión de no ir a la presidencia y que varios de ellos tendrán que ceder su plaza reservada para diputación, senaturía, etc. (el monto que pagaron para esa plaza será utilizado por el “frente único”)

- Por último tendrán que enfrentar a su electorado en acto público, y anunciar que tuvieron la grandeza y el desprendimiento, por la patria y la democracia. A continuación deberán recibir orgullosos y valientes todo el “cariño” de su gente. Deberán tener fe y esperanza de que el apodo que les toque no sea demasiado perverso.

Convengamos que este proceso es imposible (Ni siquiera mencioné programas de gobierno u ofertas electorales) No he visto a ningún candidato que al menos haya convocado a otro a conversar, abiertamente y de cara a la población, para ver la posibilidad de hacer coalición.

No tiene sentido analizar utopías. Mejor veamos realidades.
Nadie podrá ganar en primera vuelta, y no son más que 2 o 3 los candidatos con alguna posibilidad de llegar a 2da vuelta.

El MAS no pretende la presidencia. Sabe que no le alcanza, por lo que está buscando tener una buena bancada, que será muy útil a sus intereses a lo largo de la próxima legislatura. Presumo que el presidente que le conviene es Carlos Mesa, que podría darle la posibilidad de detener procesos, negociar amnistías, y provocar una gestión desastrosa para volver con paso de parada.

Comunidad Ciudadana perdió en La Paz y Cochabamba, y ganó en Santa Cruz en octubre 2019. Está claro que el voto útil le dio muchos votos. Al presente Santa Cruz tiene otras opciones muy fuertes y no parece que se repita, por mucho, la elección de octubre. No puede pensarse en una victoria sin ganar al menos en uno de los departamentos del eje.

El frente de Camacho y Pumari creció tán rápido como se desinfló. Mientras la tecnología es usada en provecho de muchos, las grabaciones deterioraron enormemente la imagen de los cívicos. A medio camino, y con mucho por delante en la campaña, son más las revelaciones y develaciones que las ofertas electorales. Los vínculos de Camacho, por alguna razón en reserva, se hacen y se harán públicos. Hay sumas que restan.

Tuto Quiroga llegó a ocupar un espacio en el espectro que ningún otro candidato lograba cubrir. Aparentemente, no tuvo la agilidad necesaria y aún no tiene candidato a vicepresidente, ni base política que le dé consistencia a su candidatura.

Se me ocurre que en medio de negociaciones y búsqueda de acuerdos, Jeanine Añez tomó la delantera y lanzó su candidatura, que causó un tsunami de declaraciones e “indignaciones”. Perfectamente comprensibles, pues todos ven seriamente amenazadas sus posibilidades electorales.

Es un proceso de unos días para que se disipe el humo. Los argumentos de inconstitucional, ilegítimo, falto de ética, y de uso de bienes del estado se caen poco a poco. Es un proceso que nos sirve para saber quién es quién. Políticos, analistas y periodistas se desnudan y quedan en evidencia.

La mentada crisis de gabinete, las renuncias de ministros indignados y las estridentes declaraciones de la ingenua ex ministra de comunicación, quedaron completamente desvirtuadas, en acto oficial y con la autoridad y solemnidad que un gobierno serio muestra a cada momento. No parece que necesite hacer campaña. La gestión es su mejor campaña, pese a que no tiene tiempo de hacer “obras”, los hechos y sus actuaciones tendrán que alcanzar. Más que afiches y gigantografías, el aire que se respira dice mucho.
Jeanine convocó a la unidad y jamás obtuvo respuesta. Hoy reitera la apertura a los distintos frentes, pero talvez ya es tarde para muchos.

El proceso de unidad es complejo, y cada vez menos probable si no hay disposición de ceder. Continuando con simples especulaciones mías, encuentro que Doria Medina podría plegarse a la candidatura de Añez, lo que sería el tiro de gracia para muchos.

En todo caso, la diversidad de opciones enriquece la democracia. No son los candidatos los que dispersan el voto. Somos los electores.

No es menos cierto que la elección de diputados uninominales si es muy sensible a la dispersión. Debemos exigir a los candidatos de cada circunscripción a hacer acuerdos y alianzas. En último caso, ponernos de acuerdo los electores y no dispersar el voto. Nuestras organizaciones zonales, OTBs, y las redes sociales pueden ser muy útiles para organizarnos como ciudadanos.

Hector Castro G.  *  29 Enero 2020