domingo, 8 de mayo de 2022

EL ESTADO FALLADO

 Mucho se escucha hablar del “Estado fallido” pero tengo la impresión de que nadie se detiene a pensar en lo que esto significa. Simplemente queda como una expresión periodística, con el afán de vender periódicos, subir el rating del canal de Tv, o de un discurso demagógico de algún político que hace su día a día, como impostor profesional.

La Constitución Política del Estado, buena o mala, es la que determina con claridad lo que significa el Estado, lo que hemos pactado como sociedad, lo que entendemos como nuestro hogar, nuestra patria, y esa fundamental necesidad humana de sentirse cobijado.

Lo primero que dice la Carta Magna es:

Artículo 1°.- Bolivia se constituye en un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías. 

Sin intentar ser demasiado crítico o tendencioso, creo que estamos lejos de estos conceptos. Imagino que hay una severa confusión entre el significado de Estado y el de “Gobierno”. Quien ocupa cargo gubernamental pretende ser dueño del Estado, tiende a conducir la administración del Estado (eso es el Gobierno, nada más) hacia alguna ideología o concepción particular.

Ser un Estado de Derecho significa conocer, cumplir y hacer cumplir las leyes y la Constitución (es un deber ciudadano, por si acaso, de acuerdo al Art. 108, Inciso 1 de la Constitución) Ocupar un cargo gubernamental, electo o nombrado, desde el Presidente hasta el último funcionario público, significa que es una obligación, es ineludible e irrenunciable, más allá de haber jurado con la señal de la cruz, con el puño en alto o cualquier otra ocurrencia.

Tener una ideología que precise hegemonizar el poder también va en contra de la declaración constitucional de Bolivia. Ser un país descentralizado y con autonomías significa que el nivel central del gobierno necesariamente debe renunciar a manejar el 85% de los recursos del Estado, tiene la obligación de delegar a las gobernaciones y municipios una buena parte de la platita de los bolivianos, y con ella también debe renunciar al poder de decisión y de administración. Suena descabellado, pero no es así. Lo descabellado es que el país siga siendo trajinado por el capricho del megalómano de turno, de cualquier color, aunque tengo claro que la percepción natural es la que impone el pasado inmediato, que provoca fuertes rechazos o apasionados amarres de huatos.

Estado de Derecho es cumplir la ley, no en un sentido romántico ni figurativo. Se trata de la única forma de asegurar la sobrevivencia del país. Si los jueces son prevaricadores deben ir a la cárcel y responder por sus delitos. Si los policías trafican drogas, trafican vehículos robados, extorsionan o delinquen de cualquier manera, deben ser procesados judicialmente y castigados como dice la ley. Deben ir a la cárcel.

Si los funcionarios públicos desfalcan, si son deshonestos en sus labores, si le roban al Estado o a los ciudadanos, tienen que ser tratados como delincuentes comunes. Tienen que ir a la cárcel.

Si los operadores de justicia, los fiscales, o cualquier otra autoridad abusa de su condición de poder, tiene que responder por sus faltas.

Cada vez que el poder socapa al compañero del partido, al ahijado del caudillo, al que puso billetes para la campaña o al que abusa de su representación de un sector de la ciudadanía, se deteriora el Estado de derecho, que no es infinito, y que tarde o temprano va a colapsar.

El rol de la prensa, el de denunciar y poner al descubierto cualquier incorrección es fundamental. Lo primero que se debe denunciar es cualquier intento del poder de acallar o coartar el derecho y la libertad de expresión, que en la práctica es en realidad un deber.

Los ciudadanos tenemos que entender que somos, finalmente, quienes debemos mantener el Estado de derecho hasta el límite de nuestras posibilidades. Es muy fácil creer que no tenemos ninguna fuerza frente al poder y las consignas políticas, y no es así. Ni el poder ni los políticos son nada sin nosotros.

El Estado somos todos. Cada ciudadano, cada boliviano, o como les gusta decir “el pueblo”. No hay forma de que el Estado falle si nosotros no lo permitimos. No hay Estado fallido, no hay narco-estado, si cada uno de nosotros cumple con su parte, exigiendo, protestando, denunciando y siendo activos como verdaderos ciudadanos. Nada es peor que naturalizar el delito, la corrupción o el enriquecimiento ilícito por circunstancia de poder político.

Somos BOLIVIANOS!!! No somos rebaño de nadie, y nadie quiere perder la patria en manos de delincuentes, corruptos, ladrones o narcotraficantes. ¿Quién defiende a Bolivia si no somos nosotros?   

Hector Castro * 08 Mayo 2022

jueves, 7 de abril de 2022

QUE ES SER BOLIVIANO?

 No me considero capaz de describir a cada uno de los bolivianos No intento ser ningún ser superior que pueda atribuirse la representación de algo tan grande y tan rico como es  este concepto. Solo soy un boliviano, nacido en occidente, educado en los Andes, madurado en los valles y capaz de mirar con claridad la diversidad de nuestro país.

Supe amar mi Orurito querido. Vivo a plenitud mi cochambabinidad. Conocí la nobleza y cariño de Tarija. Fui cautivado por el oriente, navegando los ríos de Santa Cruz, Beni y Pando. Siento y sé que fui bendecido por el destino al vivir el calor y el cariño de mi patria, Bolivia.

No sé si hay otro orureño que haya tenido la oportunidad de navegar los ríos de Cochabamba, Santa Cruz, Beni y Pando. No sé si haya otro orureño que haya tenido la posibilidad de compartir el calor y el cariño de la familia tarijeña y la familia cruceña.

Solo sé que soy afortunado. Que la vida me dio la riqueza de tener familia en cada polo, en cada extremo, en cada visión y en  cada realidad boliviana. Sé que conozco, aunque sea un poquito, de cada mentalidad, de cada visión, y de cada realidad boliviana. Conozco cada convicción, cada vivencia, cada forma de soñar, cada esperanza y cada forma de soñar el futuro. Tengo la triste convicción de cada forma de soñar el futuro.

He vivido en carne propia la tuberculosis y la silicosis de los pueblos mineros, así como he sabido degustar de las anguilas fritas de algún curichi del Urubó, gracias a mis hermanos cambas, pero verdaderos cambas oriundos de la otra banda del Piraí. He tenido el gusto de charlar y compartir con hermanos chipayas y tratar de disfrutar una kispiña, así como me senté con  hermanos yuracarés en alguna playa del río Chimoré, y disfrutar de un chapapeado de sabalito y unas chupas fritadas en un campamento de fabricantes de pasta base de cocaína.

La vida me dio la posibilidad de vivir muchas realidades. Me permitió conocer todo lo que los impostores utilizan para vender sus patrañas. A mí no me la cuentan. Evo Morales no está un paso adelante. Está bastante más atrás de la realidad de los bolivianos. Soy un testigo y un testimonio de lo que en realidad existe en nuestra Bolivia, lamentablemente desconocida para la gran mayoría de los 11 millones de ciudadanos.

He visto le realidad del trópico cochabambino, mucho más allá de Valverde y sus valiosas investigaciones y sus libros. He vivido mucho más que el relato de XXX y su barato folleto sobre la vida del cocalero, pedófilo, cholero, misógino, abusivo, indecente,  e impostor. Lo que yo he visto, con mis propios ojos, es más que suficiente para desvirtuar todas las mentiras, he visto con mis propios ojos el Toyota Land Cruiser, amarillo, con los amortiguadores traseros vencidos, por tener a seis o siete cholitas de 20 o menos en los asientos traseros,  y toda la falacia creada en torno al cobarde impostor. No es más que preguntar, por ejemplo, a doña Vicky, en Senda 3, la chicharronería,  para saber porque ese maricón mando a matar a los esposos Andrade. Un sopapo, merecido por atrevido, fue la causa de la tortura y el asesinato de un teniente y su esposa de 19 años. Porqué el Sargento Veramendi fue torturado y victimado en Laguna Paraíso. Porque atacaron a las ambulancias en Sacaba, y porque los “cocaleros” asesinaron a policías y militares que solamente cumplían sus órdenes de erradicar cocales que de acuerdo a ley eran ilegales.

Evo Morales es un cobarde. Siempre ha sido un cobarde. Siempre ha sido vengativo y rencoroso, pero jamás ha podido afrontar algo. No tiene el valor de dar la cara. No tiene la decencia de resolver alguna diferencia. Se tragó la sopapeada de Miguel Zambrana en el aeropuerto Jorge Wilsterman, bien merecida, y bien tirada por el empresario bananero. Ha encontrado en su poder de liderazgo sindical la forma de enviar a otro compañero a hacer frente a las cagadas que el comete todo el tiempo. No es difícil encontrar muchos serviles indignos capaces de hacer el trabajo sucio, y salir felices con los pantalones abajo, manchados y vejados por un plato de lentejas, a cambio de una diputación o senaturía (es fácil consultar la trayectoria de Leo Loza o Hector Arce, por ejemplo).

Así ha trazado su camino, hasta que le llegó el momento de ser desconocido por muchos bolivianos. Por eso escapó llorando, cobarde como es, hacia Mexico. Para luego refugiarse en Argentina, bajo la protección de otros delincuentes como Alberto Fernandez, Lopez Obrador  y Cristina Kishner.

Hoy busca ser redimido de sus enormes vínculos con el narcotráfico haciendo denuncias ridículas. El valle del Sajta, así como el Ichilo, el rio 24 y muchas otras zonas son “parques industriales”, donde los laboratorios y las plantas de narcotráfico son solamente parte del paisaje, lo que no es ningún secreto para cualquiera que conozca un poquito de lo que ocurre y funciona cada día y cada noche en esas zonas. Su denuncia equivale a alguna que diga que hay 4 casetas que venden contrabando en la feria de Barrio Lindo.

No es la provincia Chapare, cierto. Es Carrasco, Tiraque tropical, y especialmente la provincia Ichilo del departamento de Santa Cruz las que son ocupadas por los productores de droga. El Chapare solo produce materia prima. El 93% no pasa por el mercado legal de Sacaba. El 7 % restante vuelve al trópico y es “industrializada” en Carrasco, Tiraque tropical e Ichilo.

El mayor consumo de hornos de microondas y de lavarropas está en Yapacaní y San Julian. No es dificil encontrar  las causas. Cualquier estudio del tema refleja con claridad lo que ocurre en estos confines del territorio cruceño.

El narcotráfico necesita justificar el área de cultivo, de 12,000 hectáreas en transición de acuerdo a la ley 1008, a 22,000 hectáreas legales de acuerdo a la ley de Morales.

Esto no considera las miles de hectáreas en las áreas protegidas, el triángulo siete del Tipnis, las hectáreas en el interior del área protegida, el parque Carrasco, las hectáreas de nuevo desarrollo en la provincia Carrasco (Chimoré, Entre Ríos, etc) las nuevas áreas en Tiraque (Shinaota), y tantas otras zonas que no son siquiera contempladas por los estudios de la UNDCP, que solo toman cifras del gobierno masista cocalero.

No se puede desestimar que todas las cifras y cálculos publicados por organismos internacionales son desvirtuados por que no toman en cuenta ninguna tasa de rendimiento, tecnologías de extracción de alcaloides ni alguna evolución desde hace 30 o más años.

La fertilización foliar ha sido determinante en el rendimiento de los cultivos, que han dejado de lado cualquier agotamiento de la capacidad nutricional de los pobres suelos chapareños.

La introducción de tecnologías ha eliminado las pozas de maceración, y ha dado lugar a los lavarropas y las “ licuadoras”, turriles con un picador eléctrico, que ha jubilado el trabajo manual. Estas tecnologías consiguen rendimientos muy superiores a las tradicionales.

Todos los estudios, formales, legales, bien intencionados y transparentes, resultan erróneos. La coca chapareña, cato por cato, hectárea por hectárea, terminan siendo falsos.

Valverde, en su brillante trabajo de “Coca, cocaína, poder y territorio” resulta muy limitado, pues no toma en cuenta la evolución en los rendimientos de cada plantación, de cada extracción y de cada hojita de coca transformada en cocaína. Comete el mismo “error” que los organismos internacionales, que la lógica de la legislación boliviana, y las convenciones internacionales. La “GUERRA FALSA” es una  realidad, UNDCP y otros organismos internacionales son parte de esta farsa. Lo digo con profundo pesar, y con un íntimo sentir de ingenuidad. Soy boliviano, me siento digno, pero temo mucho ser ingenuo.   

Nací y crecí en Oruro, tengo pulmones andinos, amo a Tarija, el Beni me fascina, conozco cada río y cada playa en Cochabamba, Beni, Pando y Santa cruz, amo y vivo mi Bolivia, por eso me duele tanto la delincuencia narco. Ayúdenme a denunciarla y salvar a mi patria amada.

 

Hector Castro G. * 07 Abril 2022

viernes, 1 de abril de 2022

“EL PUEBLO” Y LOS OPAS QUE LO COMPONEN

La iniciativa democrática y republicana de instituir a un “defensor del pueblo”, que NO  fue siquiera validado por el dizque movimiento al socialismo o el “instrumento político para la soberanía de los pueblos”, tuvo la visión de defender los derechos humanos. Defender al ciudadano común de cualquier abuso del poder político, es decir, del gobierno. No hay ninguna forma de entenderlo de otra manera, pues si algún ciudadano común, que no tenga el poder político, no puede violar ningún derecho humano sin ser pasible de violar la ley, por lo que está establecida la forma de lidiar con abusos que provengan de cualquier instancia distinta al poder.

El “DEFENSOR DEL PUEBLO” fue creado por los gobiernos democráticos que tuvo Bolivia. Los que construyeron democracia, a partir de recuperar esta posibilidad en 1982. Les dijeron “neoliberales”, fueron catalogados como “de derecha”, sin que sean en nada diferentes al mentiroso e impostor proyecto masista que rige desde 2006, tanto o más neoliberal que los anteriores, con la diferencia de que tiene discursos mentirosos y falsos, que son recibidos como maná en las clases menos informadas, Lo que posibilita que construyan el relato que hoy es la “biblia” de los ignorantes y de los delincuentes que se dicen de izquierda.

Victo Hugo Cárdenas, como Vice Presidente de la REPÚBLICA, fue uno de los grandes impulsores de la institucionalización de la defensa de los derechos de los ciudadanos, mediante la figura nórdica europea del “Ombusdsman”, que siguió el proceso legislativo hasta el siguiente gobierno, de Banzer, y luego de Tuto Quiroga, cuando fue oficialmente creada la “Defensoría del pueblo”.

El MAS, sus indiecitos disfrazados, los que hablan de racismo, discriminación, y que se apropian la titularidad del PUEBLO, sin considerar en absoluto que el pueblo somos todos, todas las clases, todos los estratos sociales, toda la ciudadanía, no solamente la más ignorante, disfrazada de su color de piel (igualito al mío). No fueron ni proyectistas, ni creadores, ni ideólogos de esta INSTITUCIÓN. Ese proyecto impostor no tuvo nada que ver.

Seguramente esa es la causa por la que toman esto como una payasada, y postulan a sus candidatos sin observar absolutamente ninguna calificación, alguna preparación o alguna aptitud.

Como acostumbran, y como sometieron a la patria durante estos años, a título de inclusión, las abarcas son equivalentes a títulos universitarios, las polleras son tan meritorias como maestrías, los chulus son doctorados, especialmente si son puntudos, y el guardatojo minero (tan defenestrado) es una especie de premio Nobel.

La realidad nacional brilla por ser evidente. La falta de educación y de formación son la verdadera lacra que nos hunde en el subdesarrollo, y que nos condena a un futuro más o menos parecido. No hablo de las clases menos privilegiadas, de las que tienen poco acceso a la educación. Hablo de todos, de los bolivianos que teniendo, o no, la posibilidad de informarse, se dan la libertad de evitar hacerlo. Los que dicen “no me gusta la política”, “es muy sucia y yo no me meto”, “Igual todos roban, así que mejor voto por un analfabeto, narcotraficante y pederasta”.

La inmensa cantidad de gente que no se da cuenta de lo infame que es, cuando sale a bloquear 21 días, se declara “pitita”, pero luego vota por el MAS, con el estúpido argumento de que Jeanine “nos traicionó”. Imbéciles. La lucha es muchísimo más grande, y fueron ustedes los que traicionaron, estúpidos desinformados e irresponsables.

Vamos a ser espectadores de otra barbaridad masista, cuando vuelvan a robarse la institucionalidad eligiendo al Defensor del Pueblo. La última vez eligieron a un tuerto pega mujeres, y no tengo idea de lo que podrán hacer ahora, pero estoy seguro que no será nadie parecido a la Sra. Ana María Campero, Walter Albarracín, o a don Villena.

Así es como tienen presa y torturada a Jeanine Añez, y si alguien cree que esa barbaridad se justifica, simplemente tiene un problema de ignorancia y de estupidez. Mañana, mañana mismo vienen por ti. Y no podrás reclamar, no podrás quejarte, no podrás exigir ningún derecho. Si no los defiendes hoy, chúpate “cashadito” lo que te toca mañana.

Advertencia: No necesitas dedicarte a la política o ser activista. La dictadura va a buscarte, aunque ahora creas que calladito te ves más bonito. No te engañes, te tocará, te llegará, y la única razón es que hoy eres cobarde, crees que no está en tus manos y que la realidad es más grande que lo que puedes conseguir.

No te engañes. Nadie va a hacer nada por ti y tus hijos. No esperes a la OEA, a la ONU, a Batman o Superman. El futuro está en tus manos, en tus hermanos, en tus vecinos y en tus compañeros de trabajo. Está en ti, y ocultarte no es ninguna solución.

A mí me corretean, me atacan y me defenestran, aunque sean solo 20 personas las que me leen, pero tengo claro que esas 20 personas tienen algo en que pensar y son una verdadera fuerza. Esa fuerza que la Bolivia digna necesita.

 

Hector Castro G. * 01 Abril 2022

sábado, 19 de marzo de 2022

PADRE ES EL QUE ENTIENDE Y ASUME

La vida da vueltas, y si eres honesto, decente y honrado, es posible que tengas momentos difíciles. No es posible contar con todos, siempre y serán tus momentos más difíciles los que te muestren quien es quien.

Lo más importante es que tu paso por este mundo deje en tus hijos los valores y las convicciones que hagan de ellos un aporte para un mundo mejor.

Yo tengo la satisfacción, el orgullo y la tranquilidad de tener un hijo maravilloso, sólido en sus valores y en su valía como ser humano de bien.

Si fallé (seguro que lo hice) y si no logré satisfacer todas sus necesidades, quedan como deudas pendientes. Mi hijo, @facastro es un verdadero aporte para un mundo mejor. Es el mejor legado que podría ofrecer y entregar a la vida que me ha dado tanto. Sé que he conseguido formar un ciudadano de bien ( con la valiosísima contribución de su lindísima madre @anny merida), una contribución valiosa para una mejor sociedad y para un mundo mejor. El resultado es nada menos que mi MAESTRO.

Soy un padre orgulloso, y por eso me permito publicar estas líneas en este día. Feliz DÍA DEL PADRE a quienes construyen, a quienes son padres entendiendo que es una misión vital de los seres humanos agradecidos por tantas bendiciones.

Ser padre no es un título. No es una casualidad o una anécdota. No es un accidente y menos un hecho fortuito que te complique la vida. Es una verdadera misión que te da la vida, el destino o tu propia divinidad.

Entreguen al mundo un joven que aporte a un mundo mejor. No existe mayor satisfacción!!! Es sentir que tu paso por esta etapa terrenal cumplió su misión y valió la pena. Cualquier otra cosa es solo un pretexto, estúpido y mediocre. Los diamantes y las joyas de verdad son criadas, son formadas, son producto de muchísimas noches de vigilia, de minutos, horas y días de atención, de verdadera dedicación y de entrega total.

Te amo, hijito mío @facastro, Gracias por haber hecho de mí una persona completa y valiosa. FELIZ DÍA DEL PADRE, hijo mío!!!

PD. Nada sería posible sin las enseñanzas y la sabiduría de mi amado padre, Celso Castro Urquidi. Uno aprende a ser buen hijo cuando es padre,  y aprende a ser padre cuando es abuelo. Así es la vida. Solo son 100 lecciones, y se aprende una cada año.

 

Hector Castro G. * 19 Marzo 2022

sábado, 12 de marzo de 2022

EL SOBACO DE MATAMBRE

Mi Bolivia amada ha sido siempre un país postergado, subdesarrollado, pobre y dependiente. Esta afirmación viene de más de 50 años que tengo viviendo la realidad boliviana. Desde que tengo uso de razón estamos en “crisis”, lo que no puede ser absolutamente cierto, pues una crisis, por definición, es pasajera.

La producción boliviana que se destaca por estar siempre presente es la producción de falsas narrativas. Por supuesto, la materia prima imprescindible para esto es la ignorancia. Y la sostenibilidad de esta ignorancia es ignorar que existe esta ignorancia.

 Es necesario identificar con claridad el origen y la localización de la ignorancia, para evitar el frecuente error de asumir que la ignorancia se encuentra en las clases menos privilegiadas, sin acceso a la educación y con pocas posibilidades de superarse.

La ignorancia está en todas las clases sociales, en todos los estratos económicos, en todas las identidades étnicas, en todas las regiones, a cualquier altura sobre el nivel del mar, en todas las redes sociales, en todas las pandillas, los clubes de madres, las fraternidades, las juntas vecinales, y los clubes sociales. Está en cualquier rincón, en cualquier tarima, y en cualquier altillo que se encuentre en el país.

Todos los días hay alguien que hace referencia al famoso 55 % que recibió la candidatura de Arce. Todos los días alguien recuerda que el narco-pedo tuvo 54 % de apoyo en 2005. Muy pocos hacen el intento de explicar este fenómeno. La mayoría se conforma con la idea de que la democracia pactada, la que le dicen “partidocracia”, fue tan perversa y dañina que dio lugar a que un analfabeto, narcotraficante y pederasta sea una mejor opción. Esa es la prueba más clara de que la ignorancia está en todas partes.

Una de las consecuencias, diminuta pero ilustrativa, de lo que ha sucedido en Bolivia es noticia esta semana. Un debate de higiene, mal gusto, ignorancia, intolerancia, sudor y mala apariencia, buenas o malas costumbres, indefinición moral, valores confundidos, etc.

No hablo de Matamba y su mal gusto, de Brasargent y su poco tacto, o del viceministro Silva y su mala leche. Hablo de las postulaciones a la Defensoría del Pueblo. Los candidatos comparten con Matamba el mal gusto. Ninguno tiene la estatura moral, indispensable para este cargo, o el testimonio de vida que solvente la posibilidad de llevar adelante una gestión de defensa de los derechos de los ciudadanos frente al estado, circunstancialmente perverso y manejado por mafias corruptas.

Son muy pocas las instituciones que necesitan de la solvencia moral como característica fundamental, y la principal es la Defensoría del Pueblo, el Ombudsman. Su esencia es garantizar que los derechos de los ciudadanos sean respetados por el poder político. Por eso es indispensable su independencia, su idoneidad, su respetabilidad y su autoridad moral.

No puede ser tuerto, no puede ser afín a un partido, no puede ser sumiso a una ideología, no puede ser señalado o siquiera sospechado de algún antecedente delictivo. Los pre candidatos conocidos contravienen a estos principios elementales.

Nuestra sociedad sufre terriblemente del “delito” de ignorancia. Haríamos muy bien si podemos entender que si algo debemos conservar es la autoridad de nuestras instituciones. Más allá de ideologías o libretos políticos, el país que heredemos a nuestros hijos será el resultado de la estructura, del esqueleto que podamos construir. Esto va mucho más allá de Morales o Camacho, de Arce o Mesa. La institucionalidad es el alma de la nación, y no puede construirse en base a miserias ni a indigencia moral.

No es que se vean los hombros, no es que las axilas estén traspiradas, no es solamente una cuestión de higiene, es que el momento de construir institucionalidad se necesita pensar en grande, pensar en serio.

Todos somos iguales ante la ley, como reza la Constitución, pero se refiere a derechos y a deberes, no a capacidades ni a solvencia. Esas son cosas que cada uno construye a lo largo de su vida, y en eso todos somos diferentes.

 

Hector Castro G. * 12 Marzo 2022

sábado, 19 de febrero de 2022

Señor Juez,

 me dirijo a usted, cualquiera sea su competencia, su materia, su cuantía, su jurisdicción, su trayectoria, su prestigio o su prontuario. Me dirijo a cualquier funcionario de jerarquía en la administración de justicia. Me dirijo a quien asumió las responsabilidades de emanar justicia en nuestro país, y decidió apegarse a los PRINCIPIOS que rigen el funcionamiento, en especial los de INDEPENDENCIA, LEGITIMIDAD, RESPONSABILIDAD, SERVICIO A LA SOCIEDAD y especialmente al PRINCIPIO DE PROBIDAD.

Me dirijo a usted para preguntarle si alguna vez escuchó hablar sobre la «crisis del sistema judicial». Aunque podría percibir que la responsabilidad de esta crisis se disuelve en todo el sistema, debo decirle que es de USTED, Sr. Juez, de quien se habla. Indistintamente de que sea un juez prevaricador, corrupto, políticamente comprometido, consorciado o simplemente deshonesto; o por el contrario, sea un funcionario probo, honrado, íntegro, decente e irreprochable; usted es parte de ese sistema judicial, cuestionado, desprestigiado, sometido al poder político y que está en el ojo de la tormenta.

Más allá de la altísima vara moral que debería ser la norma y no la excepción, la Constitución y las leyes bolivianas (le suenan conocidas?) imponen obligaciones a los ciudadanos y especialmente a los jueces.

Por ejemplo, el Art 178 del Código Penal habla de la «Omisión de denuncia». «El Juez o funcionario público que, estando por razón a su cargo, obligado a promover la denuncia o persecución de delitos y delincuentes, dejare de hacerlo, será sancionado con pena privativa de libertad de tres (3) meses a un (1) año o multa de sesenta (60) a doscientos cuarenta (240) días»

Mirar hacia el otro lado podría ser un alegato que intente salvar su responsabilidad, pero el país espera mucho más de usted.

Los últimos días se han pronunciado varias asociaciones de jueces y magistrados, por la arremetida mediática del gobierno hacia los jueces prevaricadores que dejan en libertad a convictos sentenciados. También salieron a protestar los jerarcas del Tribunal Supremo de Justicia y del Consejo de la Magistratura por que los ciudadanos de a pie, profanos en el tema, pero solventes moralmente nos atrevimos a publicar los nombres y fotografías de jueces sospechados de cometer delitos, especialmente en el esfuerzo de torcer las leyes para perseguir judicialmente a cualquier ciudadano que no sea partidario del MAS.

Se declaran «en emergencia”, pobres angelitos, y reclaman su derecho a la intimidad, el principio de presunción de inocencia, y protestan por que se sienten expuestos y presionados. Son los mismos que abusan de la detención preventiva, los que obedecen a instructivos del Ministerio de Gobierno, del Ministerio de Justicia o de algún jerarca político que seguramente tiene varios procesos archivados especialmente en juzgados penales o anti-corrupción.

La situación de la justicia en Bolivia es producto de la corrupción, de la injerencia política y de la falta de institucionalidad. Pero no es menos cierto que una causa determinante es la indiferencia de los buenos funcionarios, que no hicieron nada, no denuncian y no reclaman cuando conocen y viven en carne propia los vicios a los que está expuesto el sistema judicial.

Hoy están todos, absolutamente todos en la misma bolsa, y sufren el repudio de toda la ciudadanía. «Justos pagan por pecadores», aunque está claro que los justos pagan por indiferentes, por irresponsables y hasta por incompetentes. Los pecadores son muchos más que los justos, porque ellos lo permitieron.

Es cierto que el problema data de muchísimos años atrás, pero la situación ha llegado a extremos, como en otros aspectos de la realidad nacional, porque el Estado Plurinacional ha eliminado la barrera moral que la República tenía.

Este mensaje también se dirige a los funcionarios subalternos, al Ministerio Público y a todos los fiscales.

Tienen dos caminos: Seguir mirando de palco, contar cuantos caen y rezar para que no les toque, esperando que el poder político se invente alguna otra forma de delinquir.

O asumen su responsabilidad con valentía, integridad y amor a su patria, y de una vez por todas limpian el sistema desde adentro, en el día a día.

Desde el Tribunal Supremo de Justicia hasta el último amanuense del último juzgado, es responsabilidad de cada uno de ustedes.

Respetuosamente,

Hector Castro G. * 19 Febrero 2022

lunes, 31 de enero de 2022

MAL CHISTE, LA JUSTICIA

 Ví una publicación de Gonzalo Chavez sobre la justicia en Bolivia e inmediatamente me tomé la libertad de hacer algunas reflexiones.

La tragedia que vive cualquier ciudadano que cae en manos de los operadores de justicia es simplemente un daño colateral e insignificante para las estructuras del poder. Las leyes y el estado de derecho son simples saludos a la wiphala. El caso del juez Alcón, de su hermano, titular del Consejo de la Magistratura, y parientes directos de la Viceministra de comunicación, funcionaria masista, obviamente, son solamente accidentes geográficos.

El violador y feminicida serial resulta una patética y terrible anécdota. De que va a vivir el juez? de su sueldo? que ridiculo. Él, como los demás, tiene un puesto de venta. Su función es la de cobrar por sus servicios de "justicia".

Así funciona también la Policía, por que no decirlo, que alquila motocicletas para los patrulleros "cobra coimas", licita los puestos de control (trancas y retenes), y envía a sus "dignos" efectivos en diciembre a las calles a "hacer su aguinaldo". Es pecado decirlo, lo sé. Seguramente esta tarde seré detenido por un "oficial" innominado con pasamontañas, con un matoncito atrás, sin marbete, sin identificación, un delincuente de verde y con autorización para robar. Pero no es ninguna revelación ni podría sorprender a nadie. Es fácil entender por que el Ministrillo de gobierno tiene la jerarquía que tiene. Es la cabeza de esta incongruente institucionalidad.

Dicen que el famoso violador suma 70 víctimas de violación, entre menores y mayores. No creo que esté lejos del que sabemos, que se dedica solamente a menores, ya que califica de "calaminas" a cualquier señorita mayor de 16, pero es el "líder y el conductor de la soberanía y la dignidad". No hace falta mucho análisis para entender que la falta de educación, traducida en ignorancia y vulnerabilidad, son las causantes de semejante validación de la inmoralidad y la impostura.

Es el líder de seis, no una ni dos, seis federaciones de productores de una cosita que sirve única y exclusivamente para producir narcóticos. El gobierno y la UNODC afirman que el 93% de la coca del trópico de Cochabamba va al narcotráfico. Voy a aportar un dato adicional. El 7% restante pasa por el mercado legal de Sacaba, y retorna al trópico para ser "industrializado". No existe ningún destino alternativo para esa hojita.

Toda esta impostura y patética realidad funcionan simplemente por que hay una organización criminal que hace las cosas como debe hacerlas. Es el "cartel de Puebla". Invierte y trabaja en la mente y el pensamiento de la gente, para empezar. Tienen al 40% de la población convencida, ignorante y limitada. También tiene a otro 15% de población cobarde, que se muestra como opositora al régimen, pero en realidad es tristemente masista. Está al lado tuyo. Son tus amigos. Comentan y critican en las redes. Odian al masismo y al socialismo, pero llegado el momento votan por ellos, por la dictadura, por la demagogia y por la impostura. Esos son los peores. Son cobardes, son reveseros y son desleales. Creen que Añez o Murillo, delincuentes de cuarta, ladrones de pacotilla, son peores que los que te roban la libertad y la vida entera. Son los que viven creyendo que los respiradores o Senkata fueron obras de la derecha. Son gente de buena fe, pero terriblemente ignorante, que se dejó convencer por la narrativa del aparato socialista narco delincuente, por el narco-pedo y por el impostor de Mesa. Es dificil superar todo eso, mientras la gente siga creyendo que la política solo puede ser hecha por los que dicen ser de izquierda, por la delincuencia y por los impostores como Carlos Mesa y su combo.

Obviamente es imposible pensar en una verdadera reforma judicial mientras vivamos bajo un régimen que necesita de la justicia para eternizarse en el poder. O acaso la autonomía, constitucional y todo, se hizo realidad? No, por que el régimen es hegemónico. No puede delegar poder, recursos ni competencias. Es cuestión de abrir los ojos y entender que las cosas son muy simples. El crímen organizado no es tán tonto como para actuar desde un solo frente. Lo hace desde todos los escenarios posibles, y ocupa varios colores y banderas. Así es en Venezuela, o alguien cree que Guaidó o Lopez son realmente opositores? Los cubanos son bastante menos estúpidos que nosotros. Así sobreviven.

Nuestra amada patria es el botín de su asalto, están organizados y preparados, y tienen a indignos bolivianos prestos a entregarla. Morales y Arce son los "próceres" de esta lucha. Son la tragedia de nuestra amada Bolivia. Uno lo sabe y se dedica a eso. El otro es un tonto útil, y jamás lo entenderá.

Hector Castro G. * 31 Enero 2022

martes, 18 de enero de 2022

«LAS HONROSAS EXCEPCIONES»

 La ex presidente constitucional Jeanine Añez ha publicado una infografía en redes sociales con los nombres y las fotografías de jueces, vocales, fiscales y otros operadores de justicia, denunciando sus malas prácticas y anunciando su serio temor de que serán ellos los responsables de juzgarla sin observar verdades y a las órdenes de la élite masista.

La primera reacción ha sido de la ciudadanía, mostrando casi unánime, su repudio y protesta por las actuaciones de estos funcionarios del Poder Judicial, Ministerio Público y Procuraduría.

De inmediato y a la velocidad de funcionario público, es decir, al día siguiente, salieron en conferencia de prensa las máximas autoridades del Tribunal Supremo de Justicia y del Consejo de la Magistratura, a protestar vehementes por dicha publicación que repudian por estar en contra de «actos de linchamiento social y político, que se están perpetrando desde diferentes medios de comunicación y redes sociales contra jueces y juezas», y que «se están vulnerando derechos de los operadores de justicia y se está poniendo en riesgo la labor de los señores jueces».

El artículo 178° de la Constitución Política del estado dice:

«La potestad de impartir justicia emana del pueblo boliviano y se sustenta en los principios de independencia, imparcialidad, seguridad jurídica, PUBLICIDAD, probidad, celeridad, gratuidad, pluralismo jurídico, interculturalidad, equidad, servicio a la sociedad, PARTICIPACIÓN CIUDADANA, armonía social y respeto a los derechos.»

Cuál es la razón por la que los operadores de justicia pretenden tener la potestad de usar una suerte de máscara medieval de verdugo y mantenerse en el anonimato? Si uno hace una simple búsqueda en Google podrá entender fácilmente lo que pretenden esconder estos «angelitos».

La justicia en Bolivia requiere reformas profundas. Necesita una verdadera restructuración y esto comienza por la reforma constitucional, pasa por una concepción distinta de las asignaciones presupuestarias y obviamente por un radical rediseño en los contenidos educativos, especialmente en el sistema de educación superior especializada. Un proceso que podría tomar 5 o 10 años si está bien hecho.

Pero el país no puede esperar tanto, pues la falta de justicia, y el mal uso político que se hace, deterioran el estado de derecho y priva a los bolivianos de las garantías que la Constitución y la democracia deberían otorgarnos en todo momento.

Sin duda, la famosa «reforma judicial» es un tema que ocupa a todos, desde las recomendaciones de organismos internacionales, los partidos políticos, el mundo litigante y la ciudadanía en general. Se llevan a cabo «cumbres», seminarios y otras iniciativas, más mediáticas que prácticas, pero debemos tener claro que un gobierno que depende de una justicia sumisa para consolidar sus objetivos de permanencia en el poder, nunca llevará adelante nada para conseguir una verdadera reforma. Es tan ingenuo como esperar autonomías de un régimen hegemonista. El resultado es por demás conocido.

Las iniciativas de juristas destacados como el grupo del Dr. Juan Del Granado, del Dr. José Antonio Rivera y varios otros, o del grupo del Dr. Carlos Börth, son valiosísimas y deberán ser la referencia para la reforma profunda.

En cualquier comentario o declaración es infaltable el «hay honrosas excepciones», cuando se define o se denuncia la corrupción o la improbidad de jueces y fiscales.

Deberían ser estas «honrosas excepciones» quienes tomen cartas en el asunto, denuncien y procesen por prevaricato o por cualquier figura legal pertinente y prevista en el ordenamiento jurídico. Hacerlo de inmediato, con valentía y con la investidura de integridad que ellos representan. Simultáneamente se debería investigar el patrimonio y el flujo de dineros de los funcionarios judiciales, hecho ya previsto por las leyes (UIF).  Estoy seguro que tras sentar algunos precedentes se manifestaría una inmediata reforma en la conducta del sistema judicial.

Esta sería solamente una medida de emergencia, una forma de sostener de alguna manera el estado de derecho y las garantías constitucionales, mientras se lleve a cabo la reforma profunda. Podría parecer un simple pataleo de ahogado, pero creo que es necesaria y urgente.

No será fácil, pero debe estar claro que la lucha contra la delincuencia, contra el totalitarismo y contra cualquier forma de dictadura requiere invariablemente de valentía, de integridad y de sacrificio.

Ninguna revolución fue hecha por cobardes.

 

Hector Castro G. * 19 Enero 2022

lunes, 10 de enero de 2022

OMICRON, AUZA Y LA CARABINA DE AMBROSIO

La gestión de la Covid-19 en Bolivia se caracteriza principalmente por la excesiva influencia de la politiquería polarizadora del actual gobierno. No creo que haya otro país en el mundo entero en el que los intereses de cualquier grupo social tengan tanta preponderancia en la toma de decisiones.

Ni siquiera podemos considerar que alguna ideología o una agenda política sea la responsable de encaminar la estrategia de gestión de la pandemia. No existe tal estrategia. Las decisiones se toman de acuerdo al momento coyuntural, de acuerdo al volumen del reclamo de la gente (afín al MAS o no), e invariablemente de acuerdo a la metida de pata o a la último yerro del ministro, del presidente o del ex dictador (que sufre severo síndrome de abstinencia).

Cada nueva política, o cada nueva circunstancia, es definida y amplificada por los activistas, pro y anti, los que intentaron imponer la narrativa del «virus de la derecha», los del «invento de la Añez», de los que esperaban que el gobierno transitorio sea de Angela Merkel, Harley Quinn o alguna otra choca superpoderosa, los fans de los desparasitadores o del agua amarilla para limpiar piscinas.

Ni hablar de los nuevos expertos en grafeno, en los nanochips de control de la humanidad, o de los geeks de las teorías de conspiración que otorgan super poderes a los inútiles «líderes» wanna be» de oposición.

Ante este panorama, como no podía ser de otra manera, tenemos a un «médico» con más formación y experiencia como político masista que como profesional de la salud, y el inutilín que basa su ideología en las guitarreadas de la «U», aun soñando con «pájaros enjaulados» o «unicornios azules». Nada que se pueda realmente recriminar, pues su recorrido por la vida fue la de ese clásico soñador de utopías izquierdistas de la universidad, a asalariado de todos y cada uno de los gobiernos (completamente opuestos a sus convicciones y creencias) que le dieron la oportunidad hacer carrera como cualquier brócrata, hasta convertirse en el «jefe».

De hecho, nunca fue el candidato a presidente por el MAS. Era la opción que le conseguiría mayor votación en áreas urbanas, solamente. El libreto del narcopedo tenía la certeza de que el ganador era Mesa, que era muy fácil de destronar, como a Goni en 2003, solo que más facilito. Él tenía que sufrir el «bloqueo del oxígeno», pero la circunstancia fue distinta.

Esas cosas extrañas que tiene nuestro país le dieron el triunfo a quien no tenía la intención o si quiera la idea de ser presidente.

Lógicamente, formó un gabinete escaso en jerarquía, identidad o al menos algún esbozo de plan de gobierno. Un «líder» sin liderazgo, un político sin bases, una pintoresca caricatura de caudillo, que rápidamente se convirtió, ante los ojos de propios y extraños, en el «títere» y su lógica denominación de «tilín».

Intentó cimentar su gobierno solamente en evitar un exceso de anticuerpos, al menos en la primera etapa. A estas alturas está claro que el gabinete crea más anticuerpos que dos dosis de Pfizer, una de Astrazeneca, otra de Moderna y un kaj de Sputnik.

El resultado, en términos de pandemia, es un caos controlado. En realidad, son fuegos controlados cada día. Una especie de cuerpo de bomberos que apaga incendios de acuerdo a su ocurrencia, mientras el mundo envía más y más dosis de vacunas, sin que encuentren brazos izquierdos (vaya paradoja) dispuestos a recibirlas.

La variante Omicron está circulando en el país hace casi un mes, lo que es imposible de negar, pero el ministro recién comienza a aceptar y admitir que no tiene la mínima idea de la realidad.

Personalmente, tengo dos dosis de Sputinik, con un intervalo entre ellas definido como «perfecto» por los grandes expertos en demagogia y tratamiento de estupidez idiosincrática. Hoy estoy contagiado y sufriendo los síntomas que aparentemente son los característicos de esta variante. Flujo nasal, dolor de garganta, cansancio, fatiga y dolor muscular. Esito sería, y ojalá nada más.

Nada mal para una vacuna que podría costar entre 25 y 300 dólares, lo que no está claro por las famosas cláusulas de confidencialidad. Se hacen ricos a costa de los recursos de Bolivia, que quede claro.

Los síntomas que me preocupan de verdad no son característicos de la Omicron, ni de otra forma de Covid-19. Son cosas como esa total incertidumbre del futuro, la permanente demostración de abuso y persecución política, la implantación de un relato tan falaz y mentiroso que duele, la impresionante cobardía de quienes decidieron hacer política, y especialmente la enorme indiferencia e ignorancia de los bolivianos que permite cada día más, sin poder vislumbrar un límite.

Estoy seguro que los bolivianos tenemos en el alma ese espíritu patriota, juicioso y moralmente correcto. La diferencia con el otro bando, el de los inmorales, delincuentes e indecentes es que nosotros no estamos organizados o alineados en un camino claro y definido. Ellos sí. Tienen los objetivos claros y bien establecidos. Su único obstáculo son sus propias limitaciones y su lucha de poder interna. A ver qué ocurre primero. Si se comen entre ellos o nosotros logramos organizarnos.

 

Hector Castro G. * 11 Enero 2022

viernes, 10 de diciembre de 2021

Don Luis Arce Catacora

 Es hora de que acuda a su entorno cercano, pero el que lo quiere, al que le importa. Deje de lado a su equipo de asesores que usted no ha elegido, sino que le han impuesto. De una vez tiene que darse cuenta que usted ha sido el ganador de las elecciones, que su nombre y su imagen fueron las que estaban en la papeleta electoral. Sí, es cierto, yo tampoco creo que usted sea merecedor de semejante título, pero la historia y la coyuntura dicen que usted es más que su jefe.

En sus manos está el futuro de Bolivia. Su firma es la que determinará el destino del país. Puede que usted y yo no estemos de acuerdo en sus políticas económicas y también es probable que usted sepa en su yo profundo que su forma de sostener la economía nacional funciona solamente si hubo antes un gran esfuerzo de inversión privada, especialmente extranjera, de ventajas para las transnacionales que traen capital de inversión, de economía neoliberal y de mercado más que estado.

El presupuesto y el plan económico que usted propone para el próximo quinquenio son simplemente fantasías irrealizables, lo que está claro para usted, yo, y muchas personas. Sabe que no tiene ninguna posibilidad de ser real, así como el financiamiento externo del cual usted ha abusado por instrucciones del que sabemos, que no tiene la más mínima idea de lo que hace, pero tiene chompita e imagen internacional.

Señor Arce, no le digo presidente por que no ha logrado esa investidura, ni por las urnas ni por sus actos, sea un poquitito digno. Usted es economista y entiende que estamos muy cerca del precipicio. Usted sabe que el país tiene muy poca esperanza de salir adelante, y usted entiende que sus románticas ideas socialistas setenteras son solamente falacias.

En sus manos está la pequeña, pequeñísima posibilidad de dar un paso hacia el futuro. Usted puede evitar que yo mate a un hermano boliviano, tal vez allegado suyo, o que él me mate a mí. Usted puede ser el artífice de la paz, del camino del diálogo, de evitar la guerra civil que su maldito jefe ha decidido como el camino para nuestra hermosa patria, y que será fatal para varios miles de bolivianos. Así es la guerra. La vida humana no cuenta, pero son unos pocos los que deciden, no tienen escrúpulos, no tienen conciencia ni tienen empatía. Lógico, no estarán al frente.

Usted sabe y tiene claro que si seguimos en este camino de polarización y enfrentamiento la única salida es la guerra. Sabe que cada uno de sus discursos es un poquito de pólvora que reventará en algún hermano boliviano, y sabe que no hay forma de ganar sin destruir. Usted sabe que lo único seguro es la muerte y el dolor. Pero, es eso lo que quiere? O es lo que le instruyen? Abra los ojos, no sea simplemente amarrahuatos. Hay muchas vidas en juego.

Solamente dirigirán sus discursos y mandarán a los más ignorantes a matar, y como lo hicieron antes, a morir.

Sé que no tiene grandes capacidades ni mentalidad de estadista. Sé que ni siquiera sabe lo que significa su investidura. Sé que intenta ser un gran gerente general, pues no sabe lo que significa ser presidente de los bolivianos. Sé que no tenía la idea ni la pretensión de estar donde está, pero también sé que usted es boliviano, y los bolivianos amamos a nuestra patria.

Sea digno, sea patriota, deje a sus hijos el legado que merecen. No se venda, no venda a sus hijos, no venda su esencia, no venda el apellido de sus progenitores. La fortuna inmerecida  que deje a su familia será solamente una maldición para cinco generaciones. Haga simplemente lo que Bolivia necesita. Seremos muchos los que vayamos a respaldar y apoyar sus decisiones, si usted demuestra ser boliviano. Ser un verdadero patriota. Que Luis Arce Catacora sea un boliviano que pase a la historia como un hombre valiente y digno.

Deje de ser la imagen que le impone un delincuente, indecente, pederasta y narcotraficante, deje de ser un pobre cobarde, que nunca mereció ese dudoso 55% que se ha transformado en un 80% que le dice “tilín”. Piense que Noemí es su hija.

En toda su mediocridad, usted merece mucho más, y Bolivia espera de usted que al menos sea uno más de nosotros, los bolivianos, dignos, valientes, valerosos y orgullosos de ser lo que somos.

Yo tengo confianza en usted. No por que la merezca, sino por que yo creo en los bolivianos. Por que creo que somos personas que saben creer, saben crecer, saben luchar, y saben lo que cuesta vivir. No importa que tengan ideas socialistas u otras estupideces que no funcionaron nunca. La verdadera valía de los bolivianos es más grande y más profunda, e incluso usted, inutilín, la tiene.

Es muy simple. Usted decidió estar donde está. Ahora le toca decidir para qué.

 

Hector Castro G. * 10 Diciembre 2021