lunes, 31 de mayo de 2021

LAS RATONERAS Y LOS TRAMPEROS

Cuando un ratoncito cae en la trampa, es víctima de su ingenuidad e inocencia. Cae por que solo considera lo que puede ver y es evidente. El queso está ahí, está su alcance, no hay nadie alrededor y es gratis. Ignora la realidad. Les garantizo que ningún ratón cae por el color de su piel, por creer en alguna ideología, por ser liberal o conservador, de izquierda o derecha. Cae en la trampa por simple ignorancia. Muere de manera dolorosa, sin entender que pasó, porque él fue “elegido” para ser la víctima, ni cómo podía evitarlo.

Esta tragedia refleja una realidad muy simple, pero a la vez extremadamente compleja. Nuestras sociedades modernas están conformadas por tramperos y ratoncitos. Así de simple.

Las complejidades son muchas. Hay ejércitos de tramperos, capacitados, ideologizados, y muy bien organizados para tender las trampas donde encuentren conglomerados importantes de ratones ingenuos e ignorantes. Obviamente cuentan con grandes financiamientos que les permiten manejar muchísimas trampas, en muchos lugares y ámbitos, e ingentes cantidades de tentador queso.

Uno de los sectores especializados de este ejército es el encargado de enseñar y educar a innúmeras nuevas camadas de pequeños ratoncitos, cultivando desde la cuna el aprecio por el queso, y enmascarando de cualquier forma posible la evidente existencia de trampas. Cada generación es más vulnerable que la anterior, y va engrosando la población crédula, la del voto duro, la del voto útil y la del voto “conveniente”.

Existe otro grupo, de muchos tramperos “free lance”, que no forman parte de un ejército, sino que son cazadores individuales o de pequeños grupos. Buscan réditos de grupo, igual que los anteriores, pero sin mayor pretensión hegemónica.

No se puede obviar la existencia de muchísimos tramperos funcionales. Los que no son víctimas como los ratones, pero trabajan para los grandes tramperos por que ellos mismos sufren del mal de las víctimas. Son ignorantes e incautos. Operan sus trampas desde los medios tradicionales, las redes sociales, y en innumerables grupos de ratones cívicos, vecinales, gremiales, etc.

Como no puede ser de otra manera, están los ciudadanos que hacen todos los esfuerzos para advertir y alertar a los ratones. Los que pretenden informar y educar a las potenciales víctimas. Lo hacen con grandes conceptos e ideas. Ética, valores morales, integridad, institucionalidad, imperio de la ley, derechos civiles y humanos, democracia, etc. indiscutiblemente superiores, pero escasamente atractivos frente al queso, tentador, delicioso, accesible y gratuito.

Las víctimas, los ratones, de todos colores, tamaños, orígenes, creencias e ideologías, son infinitamente más numerosos que todos los tramperos juntos. Sus posibilidades de liberación, de no ser más víctimas, se basan única y exclusivamente en que se liberen de la ignorancia. Decirlo es muchísimo más simple que lo que significa esta tarea en términos prácticos. No existe tarea más compleja que educar a una sociedad que no tiene interés en hacerlo, y que no tiene liderazgos que intenten, siquiera,  priorizar la educación sobre cualquier otra temática de coyuntura.

Los niños tienen la mayor capacidad para formar valores y los fundamentos morales para la vida entre los 4 y 6 años de edad. Esto significa que, si de manera mágica o milagrosa, nuestro país comenzara ahora mismo una verdadera tarea de formación y educación para salir del subdesarrollo y pretender crecer como sociedad, las primeras generaciones alcanzarían la edad de votar alrededor de  2034, podrían comenzar a asumir espacios de decisión y gobierno más o menos en la década de 2040, y establecerían verdaderas políticas de estado entre 2050 y 2060.

Por ahora los políticos tramperos, y la mayoría de los ratoncitos, están abocados a lavarle la cara a un nefasto tipejo que nos hizo retroceder 20 años en construcción de democracia e institucionalidad, naturalizando la inmoralidad y la deshonestidad.

Los otros ratoncitos están con la mirada agachada o hacia la pared, asumiendo injustamente vergüenzas por que otro trampero fue corrupto, igual de indecente que el trampero anterior, pero con la diferencia de que hay muchos come queso indignados.

Es inocultable el debut de los tramperos funcionales, periodistas, analistas, opinadores, youtubers, tiktokers, haters, formadores de “opinión”, masistas, mesistas, camachistas, emenerristas, y muchos etc. que con actitud de viejitas mojigatas, refunfuñando y persignándose, colocan trampas para beneficio del poder, cuyo interés no es otro que mantener a la ciudadanía polarizada, la guerra permanente, la insulsa batalla por cualquier cosa, excepto lo importante.

Los ignorantes con micrófono son más peligrosos que monos con navaja. Estoy seguro que los monos están más dispuestos a leer la realidad y corregir su actitud.

Mientras más tiempo nos tome entender que el queso está sobre una superficie muy sensible, que puede liberar un resorte y unas terribles cuchillas que hacen daño, más tarde saldremos del perverso juego, y más difícil será iniciar la construcción de un país digno, productivo, pacífico, sano y viable.

 

Hector Castro G. * 01 Junio 2021

jueves, 29 de abril de 2021

INUTILES

Escribo esto a propósito de la participación de los diputados de Comunidad Ciudadana en el programa del Bunker Cabildo Digital del pasado martes 27 de Abril.

El fraude electoral es la razón y la explicación de lo que pasó, pasa y pasará en Bolivia. Tiene una dimensión tal que se constituye en uno de los “factores de poder” más importantes en la realidad boliviana.

Si los diputados de CC, y otros muchos, no lo ven solo puede tratarse de que están ciegos, tienen la consigna bien definida para no hacerlo, o son parte del aparato montado para robarles el voto a los bolivianos.

No me gusta tener que hacer estas afirmaciones. Me interesaría mucho más el saber que los parlamentarios de oposición defienden la legalidad, la democracia y el estado de derecho. Para minar la institucionalidad y desconocer la constitución y las leyes, están los oficialistas, y son más que suficientes.

Me resulta muy difícil de digerir que la diputada Luisa Nayar de CC tenga la posición de "pasar la página", de "no polarizar", y simplemente permitir que el padrón electoral permanezca en la oscuridad, sin ningún tipo de verificación, sin auditoría, sin transparentar los extraños resultados que los números muestran en cada elección.

Encuentro terriblemente irresponsable y hasta malintencionado el desconocer el trabajo de Transparencia Bolivia, de cientos de ciudadanos, que sin beneficio personal, sin retribución alguna, con recursos limitados, pero con un compromiso ejemplar con el país, han elaborado un informe que muestra de manera indiscutible la existencia de fraude electoral. Cientos de pruebas, objetivas y materiales, innegables e insoslayables. Pero el diputado Roca  tiene la desfachatez de afirmar que "no es el informe OEA", que es un trabajito cualquiera, y que no tiene por qué darle valor. Ese “trabajito” es muchísimo más valioso que todo lo que hizo Comunidad Ciudadana en cualquiera de los procesos electorales en que participó, aunque no consigan entenderlo.

Debo decir que CC no tuvo absolutamente nada que ver con el informe OEA 2019. Buscaban ir a 2da vuelta, soslayando todas las irregularidades. Los que arriesgaron hasta la vida para acorralar a la OEA, que tenía el libreto concertado con el oficialismo para validar esas elecciones, fueron ciudadanos dignos y valientes, sin partido, sin compromiso con ninguna consigna.

Comunidad Ciudadana, cegada por la megalomanía de su jefe que afirmo ser la víctima del fraude, inició el proceso penal, sin embargo, vieron calladitos como su “idóneo” amigo y protegido Salvador Romero procrastinó 9 meses su OBLIGACIÓN de constituirse en Parte dentro ese proceso.  

Tampoco se hizo nada por "limpiar" el proceso electoral, el padrón electoral y el Órgano Electoral. Por eso hoy es fácil para el masismo asegurar que el fraude nunca fue comprobado. Por la complicidad del TSE, la ineptitud o complicidad también de CC, y por la fragilidad e inoperancia del gobierno transitorio.

De manera consecuente con su triste papel, cuando la justicia libera a todos los encausados y pretende archivar el caso, CC  mantiene un silencio tan indigno como cobarde. Le dijimos tibieza, pero no lo es. Raya en la delincuencia.

Ya vendieron la lucha de los bolivianos una vez, se escudan en "la mala gestión" del gobierno transitorio, sin haber aportado en NADA a la recuperación del estado de derecho. Dedicaron todos sus esfuerzos a una campaña electoral absurda, sin posibilidades reales de ganar nada, obnubilados por el voto útil,  poniendo en evidencia que sus prioridades son de grupo, son partidarias y no patriotas. Minaron la fortaleza, si se puede llamar así, del precario gobierno de Añez, para ganar veinte votos. Vendieron así de barata la recuperación de la democracia.

En vez de protestar como “mojigatas” por el actuar del gobierno transitorio, su labor debería ser la de formular políticas que prevengan la endémica corrupción. Está claro, clarísimo, que los corruptos y los indecentes no tienen color. Están donde pueden robar, están en todos los partidos y donde puedan acomodarse. Viven en la lógica de que “no es justo que solo los masistas roben, yo también tengo el derecho”. No es necesario esperar a que todos los partidos, a su turno, lleguen a instancias de poder para corroborar este extremo. Ya será tarde.

Salvador Romero renuncia, con un mensaje tan cínico como su gestión. Se va sin afrontar ninguna consecuencia de su actuar al frente del Órgano Electoral. Solo queda especular sobre la protección con la que cuenta, si se quedará en Bolivia, si su renuncia estaba programada y consensuada, si fue el propio Carlos Mesa quien sugirió su designación por la Presidenta Añez, o si fue parte de los acuerdos “secretos” del momento de la transición.

En fin, es ingrato constatar una vez más que la agenda de los políticos está muy alejada de lo que los bolivianos queremos y necesitamos. El ambiente podrido de mentiras, postverdad, demagogia e impostura, de unos y otros, va conformando otra vez esa acumulación de disconformidad, de hartazgo, de cansancio de la población. La salida, cuando se desate, podría ser extrema en cuanto a violencia y destrucción.

El papel fiscalizador de la primera fuerza de oposición deja mucho que desear. Crea una enorme sensación de desconfianza e indefensión en los bolivianos.

Pueden tener este tipo de posiciones condescendientes, inocuas, ingenuas  y hasta cómplices? Probablemente alegarán que no cometen ninguna ilegalidad, engrosando así el regimiento de políticos para los que la ética y la corrección solo son válidas para los giles.

Ustedes no son los primeros, y seguramente no serán los últimos. Al menos tengan la lucidez de ver cómo les fue a sus antecesores. A ver si les llega algo de iluminación.

 

Hector Castro G. * 29 Abril 2021

martes, 27 de abril de 2021

LA IMPOSTURA DE SUS MENTIRAS

Si algo caracteriza al gobierno, mejor dicho “gobierno”, de Arce Catacora, es la mentira. No hay día en que no suelten una mentira.

Desde las más grandes y cínicas, como desarrollaré a continuación, hasta los temas cotidianos del país. Lo cierto es que no hay gobierno, no hay presidente, no hay ninguna intención de hacer lo necesario para que el país salga adelante, y está clarísimo que al inexistente (inútil es un calificativo muy generoso) Luis Arce no le importa en lo más mínimo.

El pasado año 2020 se inició un proceso penal por los delitos de terrorismo y sedición, en contra del ex presidente fugado y un dirigente vinculado al narcotráfico, en base a una conversación telefónica, verificada y autenticada por más de una instancia técnica y legal. La defensa jurídica de los presuntos delincuentes no encontró forma de desvirtuar los cargos. La defensa material era imposible dentro de la legislación vigente. El único recurso que encontraron fue acudir a algunos parlamentarios, que por su legitimación activa podían recurrir al Tribunal Constitucional Plurinacional y pedir que los artículos 123 y 133 del Código Penal, referidos a los delitos de SEDICIÓN Y TERRORISMO respectivamente, sean declarados INCONSTITUCIONALES.

Como es de conocimiento público, no se da cumplimiento al mandamiento de detención para Morales Ayma y Yucra Yarwi, dentro el proceso penal signado con el caso N° LPZ 1914866, pese a existir el Edicto en: https://edictos.organojudicial.gob.bo/Home/Detalle/13322, salvo que haya sido desactivado, extremo que no es evidente en el bloque de información pública del proceso.

Los diputados Sonia Brito, Juana Quispe, Franklin Flores, y la Senadora Adriana Salvatierra, SOLICITAN LA INCONSTITUCIONALIDAD DE LOS ARTS. 123 Y 133 DEL CODIGO PENAL BOLIVIANO de acuerdo al Expediente  33807-2020-68-AIA admitido por la Comisión de Admisión del Tribunal Constitucional Plurinacional.

Presuntamente, esta Comisión habría emitido un Auto Constitucional, que de manera precautoria dejaría sin efecto los artículos recurridos, por lo que el proceso contra los sindicados habría quedado desvirtuado y archivado. El ordenamiento jurídico dice que “se presume la constitucionalidad de la ley impugnada, mientras no se determine lo contrario”

Resulta extraño que esta actuación de extrema importancia del Tribunal Constitucional Plurinacional NO APARECE en el expediente público, pese a que habría sido notificada, como corresponde, la instancia recurrida de inconstitucionalidad, la Asamblea Legislativa Plurinacional, que además cumplió con el apersonamiento y cargo de recepción por parte de su Presidente Nato,  David Choquehuanca Cespedes.

La Ex Presidente Jeanine Añez es imputada de los delitos de SEDICIÓN Y TERRORISMO, los que aparentemente han quedado en suspenso, mientras el Tribunal Constitucional determine su vigencia o sean retirados del ordenamiento jurídico nacional. Es decir que los artículos 123 y 133 del Código Penal están vigentes para encausar a Jeanine Añez, pero no están vigentes para continuar el proceso contra Evo Morales y Faustino Yucra.

Más allá de que existe el principio constitucional de isonomía, que “todos somos iguales ante la ley”, que es parte del concepto del debido proceso, vale la pena resaltar que el abogado patrocinante de los asambleístas mencionados antes, forma parte del bufete del Sr. Ministro de Justicia, Ivan Lima Magne, por lo que es fácil concluir que él está muy al tanto de que los delitos que imputa, y por los que mantiene presa a la ex Presidenta no forman parte del ordenamiento jurídico del estado.

No solo que encuentra sofismas para llevar adelante un proceso indebido e irregular, considerando que la Ex Presidente goza de caso de corte y por tanto Juicio de Responsabilidades, que NO consigna en ningún caso la  detención preventiva, sino que utiliza dos artículos que él mismo pidió, por delegación, sean considerados inconstitucionales.

También causa extrañeza la pasividad con que se toma la inobservancia de derechos y garantías constitucionales, como la prohibición de incomunicación de una persona privada de libertad (Art. 73 CPE), la resistencia a un fallo sobre una Acción de Libertad (Art. 126 CPE), las garantías del debido proceso y la presunción de inocencia. Esta vulneración flagrante de los derechos de un solo ciudadano boliviano es un atentado contra la ciudadanía en su conjunto. No le hacen daño a la Sra. Añez. Destruyen la institucionalidad y el estado de derecho.  

No soy abogado, no represento a nadie más que a mi conciencia, por lo que tengo la legitimidad que me otorga simplemente mi calidad de ciudadano y mi libertad de expresión. Por esta razón no puedo dejar de denunciar lo que me parece una falta de ética y de profesionalidad, máxime si proviene de un ciudadano con rango de Ministro de estado, con el antecedente de haber sido Magistrado del Tribunal Supremo de Justicia, y con el añadido de que su discurso es de denuncia y demanda de reforma del sistema judicial. No le creo nada, señor Ministro. Usted es otro politiquero, al servicio de intereses inferiores, perversos y ladinos.

Bolivia necesita gobernantes íntegros. Personajes que utilicen sus conocimientos en bien de la colectividad. De ninguna manera toleraremos los bolivianos que, a título de “proceso de cambio” o algún otro “eufecinismo”, lleven los destinos del país por los caminos de la impostura, de la corrupción o de cualquier otra ocurrencia desfachatada.

No fue golpe, fue fraude. Usted lo sabe. Y también sabe que es esta conducta, tanto de mandatarios como de operadores de justicia, la que provoca el hartazgo ciudadano. Así se construye la rebelión civil, a la que les gusta denominar “golpe”, cuyo efecto primero, es el de expectorar a todos los dañinos, que con ellos, los bolivianos somos implacables discriminadores, a mucha honra.     

No somos “pititas”, no es una posición política, somos decentes !!!

 

Hector Castro G. * 27 Abril 2021

viernes, 26 de marzo de 2021

BOLIVIA DIJO BASTA !!!

Desde Febrero 2016, y particularmente desde el proceso electoral de Octubre 2019, Bolivia vive en un mar terriblemente agitado, con una sociedad polarizada y politizada al extremo, sin la posibilidad de encuentro y de convivencia pacífica, sin la verdadera posibilidad de salir adelante. La pandemia, que complicó al mundo entero, significó un indeseado agravante a nuestra situación. La pregunta es: hasta cuándo? Que necesitamos superar para vivir en paz, trabajar con la sensación de avanzar, invertir con alguna ilusión de triunfo, poder pensar en el futuro, en los hijos y en la patria?

Las elecciones generales de Octubre 2020 transcurrieron nuevamente plagadas de dudas, y pese a varios esfuerzos muy serios de denuncia, la sociedad boliviana, a todo nivel, hastiada del conflicto decidió que es mejor cerrar el tema. Bolivia requiere pasar la página, vivir en paz y libertad. El 55% del partido ganador permiten que la democracia se consolide, que la oposición tenga el espacio reconocido y legítimo en el equilibrio político, y que el nuevo gobierno tenga la tranquilidad necesaria para salir de la crisis múltiple que sufrimos cada uno de los bolivianos.

Fue golpe? Hubo fraude? Ambas preguntas tienen más de una respuesta, y miles de enfoques distintos. No hay forma de imponer una sola visión y pretender que toda Bolivia quede satisfecha.

Muchos de nosotros asumimos esta realidad hace tiempo, y convenimos, sin escribir ni firmar nada, que las elecciones y la asunción del nuevo gobierno son, de alguna manera, el cierre de un capítulo tan conflictivo y polémico en la historia nacional.

Hace un par de semanas que el poder político decidió que la agenda nacional debe ser de conflicto, de confrontación, de “jochear el avispero” y provocar que los liderazgos cívicos y especialmente del oriente reaccionen con violencia. Volver a la dinámica de 2019, y “veremos quién es quién”. Volver a imponer el falso debate de “derechas” y “socialistas”.

La justicia, sometida al poder político, no muestra ninguna intención de reformar en algo su bochornoso actuar, y se aleja cada día más del rol que la sociedad y la Constitución le encargan y le imponen como deberes fundamentales.

Las tareas urgentes de precautelar la salud y la vida también han sido subordinadas al interés político de cara a elecciones regionales, e inexplicablemente también después de ellas. El resultado es que Bolivia no está siendo inmunizada al ritmo que se requiere, los servicios de salud no reciben la atención necesaria, y no se cumple con las responsabilidades que tiene el estado como prioridad determinada por la Constitución.

La reactivación económica, tan necesaria después de un año de recesión por la pandemia, tampoco forma parte de la agenda, más allá del discurso demagógico, consecuente con ese extraño interés por confrontar a los bolivianos.

Es hora de que los bolivianos tomen en sus manos la demanda de condiciones para su propia supervivencia. Está claro que los políticos, de oficialismo y de oposición, tienen prioridades y objetivos muy distintos al bien común. La ciudadanía cuenta con destacados profesionales, que pueden emitir criterios, sugerencias y recomendaciones, siempre y cuando cuenten con el apoyo vehemente de muchos, para no ser tildados de políticos de uno u otro frente. Esto es válido para todos los sectores, médicos, empresarios, economistas, abogados, y muchos más.

No propongo ningún tipo de acción violenta, por el contrario, propongo que se activen los mecanismos previstos por las leyes para el control social y fiscalización de todos los órganos del poder público. (Artículo 26. Inc. 5 CPE)

Que se formalicen juicios de responsabilidades para los ex mandatarios Jeanine Añez y Evo Morales. Que se investiguen todos los temas que sean necesarios. Estos procesos no son sinónimo de sentencia o condena. Son el conducto previsto por las leyes para determinar la verdad histórica y material, y obviamente pueden terminar en sentencias condenatorias, en absoluciones o en sobreseimientos. Que los procesos se realicen observando estrictamente los derechos de los procesados y el adecuado procedimiento legal.

En este momento histórico que vive el país, y ante la intensa polarización existente, llevar adelante procesos en ambas direcciones podría crear las condiciones necesarias para que el Ministerio Público, la Asamblea Legislativa Plurinacional, y el Tribunal Supremo de Justicia tengan un marco de presiones y, paradójicamente, libertad para reconducir los equilibrios necesarios para reiniciar la construcción democrática que necesita el país.

La diferencia sustantiva entre un estado de derecho y una dictadura está en la vigencia de las garantías constitucionales. De un tiempo a esta parte se viene minando esta irrenunciable condición, llegando a extremos como el incumplir la tutela de una Acción de Libertad (habeas corpus). Este camino no conduce a nada bueno, vulnera los derechos de unos y de otros. Lo que hoy favorece mañana perjudica. No es sostenible.  

A los bolivianos nos interesa construir el futuro, y estoy seguro que tenemos muchas más coincidencias que diferencias.

El debate de los políticos ya no debe ser si hubo golpe o fraude. Tendrían que pensar si quieren formar parte de la agenda de los bolivianos, o no.

 

Hector Castro G. * 26 Marzo 2021

jueves, 18 de marzo de 2021

LES MISERABLES

Escribo esto a sabiendas de que el 55% de las personas seguramente no estarán de acuerdo. La mitad de ellos ni siquiera sabrán porque, y la otra mitad no se manifestarán, pues en su escala de valores no figura la dignidad, la hidalguía o la decencia. Manifiestan su punto de vista solamente dentro de un recinto en que esté consagrado su derecho al secreto. De otra forma mimetizan su pensamiento con lo que digan los demás, y terminan montando el show en sus redes sociales.

Hasta cierto punto es comprensible. Imagino que debe ser muy difícil afrontar la vergüenza de apoyar públicamente la corrupción, el abuso, el irrespeto a las leyes, y especialmente a la moral y las buenas costumbres de la sociedad. Esto explica  muy bien los resultados electorales, y no me refiero a los últimos comicios, sino a todos desde 2005.

En todo caso, más allá de la vergüenza, cada uno es libre de elegir, de comentar, de escribir o de expresarse. Un candidato a la alcaldía de Sucre, sin pelos en la lengua, utilizó un calificativo bastante fuerte. No lo culpo, y creo que en muchos casos tiene razón.

Pienso que quienes operan y deforman la justicia, por ejemplo en el caso de la ex Presidente Jeanine Añez, son miserables. No se trata de afectos o desafectos, está claro que no buscan justicia, y aunque sean conocedores de los procedimientos, deciden no seguirlos, solamente para humillar a esta digna señora. Miserables digo, por que el diccionario me dice que es sinónimo de desdichado, infeliz, mezquino, perverso, abyecto y, además, canalla. No quiero cometer errores o imprecisiones. Creo que hasta aquí “miserable” es el término adecuado.

Cualquier gestión pública requiere ser revisada, auditada y, en su caso, juzgada. Por supuesto que sí. Cuál es la necesidad de hacerlo por fuera de la normativa?

No necesito precisar la cantidad de irregularidades e incorrecciones cometidas, por que además de aburrir al lector, no soy experto en el tema. Lo que sí soy es ciudadano boliviano. Tengo los conocimientos y la lucidez suficientes para saber que en Octubre 2019 me robaron mi voto, salí a protestar, y fuimos millones. El dictador se asustó, llorando se fue, y Bolivia siguió adelante.

Hoy veo que algunos inescrupulosos, potencialmente delincuentes, se ponen al servicio de quien los dejó. En algunos casos sacrificando todo lo que consiguieron en su vida, pues, deberían saberlo, exitosos o no, es lo último que podrán hacer. Es el legado que dejan a sus hijos, y es el uso que le dan al apellido de sus padres.

Está demostrado que para la bajeza no hay límites, pueden ser más bajos cada día, pero también deben saber que así sigan en su “cruzada” por humillar, la dignidad de la ex Presidenta está intacta. Son los miserables los que se pintan solos, ella sigue ahí, y estará mucho más. Ustedes no. Ya vendieron su prestigio, valores y lealtad, pero no compraron nada, así que nada les queda.

“Lo peor de los débiles es que necesitan humillar a otros para sentirse fuertes”  ______(Candidman)

 

Hector Castro G. * 18 Marzo 2021

viernes, 12 de marzo de 2021

LA PAZ Y LA VIDA, EL VERDADERO TESORO

Porque el proceso por terrorismo y sedición es iniciado por la ex diputada Patty ? Porque no alguno de los asambleístas, abogados y operadores del partido de gobierno?

Porque inician el proceso ahora, justo después de las elecciones? Porque nadie inicio el proceso antes?

Al tratarse de delitos de orden público, porque no es el Ministerio Público, de oficio, quien promueva este proceso?

Si tienen la convicción de que los delitos existen, porque la ALP no tramita el juicio de responsabilidades que corresponde?

Como se explica que el proceso sea por terrorismo, y se involucre al alto mando militar nombrado por el gobierno de Morales, que se negó a salir a reprimir mientras no reciban la orden vía Decreto Supremo, como manda la ley?

Porque son implicados y detenidos los miembros del gabinete del gobierno transitorio de Añez, que asumieron funciones varios días después del supuesto golpe, atribuido a las FF.AA.?

Porque los fiscales encargados del proceso son Fiscales de Materia anticorrupción y legitimación de ganancias ilícitas, delitos aduaneros y tributarios, si los delitos presuntos son terrorismo, sedición y conspiración?

Los sucesos que vivió nuestro país entre octubre y noviembre de 2019 marcaron una lamentable polarización en la ciudadanía:

- Los seguidores del MAS, movilizados en las regiones donde sus estructuras sindicales son más fuertes, Senkata, Sacaba (como tránsito desde el trópico de Cochabamba), Montero (como tránsito desde el Norte Integrado hacia Santa Cruz de la Sierra), etc.

- La ciudadanía de todo el país, movilizada y organizada espontáneamente por medio de redes sociales, más adelante denominados “Pititas”.

Esta clarísima clasificación de bandos se mantiene y se profundiza durante los meses posteriores y el proceso electoral de octubre 2020.

Una vez establecido el nuevo gobierno, a la cabeza de Luis Arce, en el transcurso de la campaña electoral para gobiernos subnacionales, se produce un fenómeno de disgregación del masismo, en base a desacuerdos en la nominación de sus candidatos. A una semana de dichos comicios, se ve un instrumento político en su momento de mayor fraccionamiento. Los resultados electorales han tenido, innegablemente, un efecto negativo y conflictivo al interior del MAS.

Los últimos sucesos, la persecución y arremetida contra militares, policías, y ex autoridades, parecen ser temerarias en exceso. No puedo descartar en el razonamiento lógico y estratégico, que el objetivo sea provocar la reacción de la ciudadanía indignada, con el fin de provocar una automática reunificación de las fuerzas populares del MAS.

Todo el proceso de los 21 días y los posteriores se caracterizaron por ser particularmente pacíficos, ya que la ciudadanía no estaba armada. Esta virtud podría verse anulada en caso de un nuevo escenario de polarización y enfrentamiento. Es natural que cualquier provocación pensada y planificada evite cometer errores que fueron muy costosos en el pasado.

La ciudadanía necesita conservar la calma, medir muy bien las acciones a seguir. Vivimos una nueva realidad, después de un año muy complicado por la pandemia, la crisis económica y la inestabilidad política.

Es imprescindible tener la templanza y sabiduría para leer la realidad más allá de los titulares y pronunciamientos estridentes.

La responsabilidad de los ciudadanos de bien es cuidar la vida, la paz y la sana convivencia.

 

Hector Castro G. * 13 Marzo 2021

martes, 2 de febrero de 2021

LOS POLÍTICOS NO ENTIENDEN NADA

Porque permitimos que nuestra patria amada sea destruida desde adentro?

Porque no defendemos la esencia y la raíz de lo que somos, de lo que aprendimos y de lo que queremos?

Estamos frente a una campaña electoral indudablemente intrascendente. Los candidatos, nombres más, nombres menos son tan ineptos como los que nos llevaron a la situación actual. Siento mucho decirlo así de crudo, pero no encuentro a ninguna persona que quiera ser autoridad en base a valores y principios que los ciudadanos necesitamos defender y proteger.

No puedo menospreciar a buenas personas, gente de bien,  pero que tuvieron que someterse a alguna sigla para participar del proceso electoral. Al hacerlo echaron por la borda todas las buenas intenciones y el alma de su propuesta. No puede justificarse este desperdicio simplemente por atender la agenda, la instrucción, o el simple capricho de mediocres políticos que ponen sus perversos intereses por encima del bien común.   

La política DEBE estar al servicio de los ciudadanos, de los bolivianos. De un tiempo a esta parte hemos naturalizado el privilegio de una “ideología” o de un partido sobre el interés del boliviano, como tú o como yo.   

El gobierno actual, hace campaña contra el gobierno transitorio de Jeanine Añez, como si fuera un adversario político. La verdad de las cosas es que Jeanine Añez no significa nada. Ya fue. Las próximas elecciones son en 2025 o algo así. No hay necesidad de hacer guerra sucia contra nadie.

Muchos sostienen la narrativa de que hubo golpe de estado y no pierden la oportunidad de hablar del gobierno “de facto”. Puedo aceptar que lo entiendan así. Deberían acudir a los conductos legales, que además controlan de manera arbitraria, para establecer que hubo una transición ilegal. No lo hacen, pues saben que no tienen argumentos válidos.

Otros sostenemos que hubo fraude. Acudimos a la justicia y nos fue como nos fue.

El golpe es un tema de percepción, es subjetivo. No existe una tipificación legal, al menos de la manera en que lo plantean. El fraude es un delito de defraudación electoral, de falsedad ideológica y material. Puede y debe ser tramitado ante la justicia ordinaria, donde se tendrá que definir si hay responsabilidad penal y civil, quienes son los autores, y como deben responder por sus actos. El hecho de que Tibisay Romero tenga el poder que tiene no puede estar por encima de la ley y la constitución. Los operadores de justicia deben saber que tarde o temprano llegará el veredicto, de la ley o de la ciudadanía. Su apellido, el legado que dejan a sus hijos será eternamente motivo de juicio, les guste o no.

Por su parte, el actual gobierno de Luis Arce Catacora, debe saber que fue elegido por el 55 porciento, cierto o no, para gobernar todo el país, no solo la porción correspondiente a sus seguidores. No es cuestión de espíritu democrático, es un tema de responsabilidad, de decencia y de humanidad.

La pandemia está cobrando la vida de los bolivianos. No distingue clases, estatus social, ideología, apellido, ni cualquiera de las estupideces inventadas por el populismo. Todos somos humanos, y todos somos víctimas del virus chino.

Es indigno hacer política con la salud y la vida. Fue indigno hacerlo en el anterior gobierno. No es cuestión de colores. Es simplemente una cuestión de humanidad. 20,000 vacunas no son ninguna solución ni mucho menos. La demagogia y la propaganda son solamente demostraciones de bajeza y de desprecio por la vida. No hay elecciones en el futuro inmediato. No ganan votos siendo así de ruines. Bolivia es grande, muy grande, inmensamente más grande que cualquier partidito político, así se atribuya la representación de los “movimiento sociales”.

Los bolivianos somos dignos, pobres y ricos, campesinos y citadinos, obreros, proletarios, gremiales, empresarios y pordioseros. Todos somos mucho más dignos que ustedes, políticos de mierda, de un lado y del otro, porque son todos igualitos, capaces de matar, de quitar vidas, solamente para conseguir votos, que sirven única y exclusivamente para hacer negocios y ganar dinero robando el patrimonio de los bolivianos.

Podría mencionar alguna excepción, pero no lo hago por que creo que no existe ninguna. Concejales, asambleístas departamentales y nacionales (o plurinashonales), ministros, presidente y vice, toditos son iguales. No han demostrado nada que me permita pensar que tienen alguna buena intención. Sepan que los bolivianos somos dignos y tarde o temprano les tocaran sus 21 días, y esta vez no cometeremos los mismos errores.

 

Hector Castro G. * 02 Febrero 2021

viernes, 8 de enero de 2021

COVID ??? Ñeeeeeeee !!!

No pretendo repetir ninguna de las trágicas historias de intubaciones, falta de espacio en terapia intensiva ni tantas terribles noticias que hemos naturalizado poco a poco, insensatos como somos.

Voy a referirme a las cosas de cada día, de la cotidianidad de cualquiera de nosotros. No hago diferencia por la edad, el estado general de salud, ni la realidad socio económica, por que la enfermedad tampoco distingue nada de esto. A los ojos del virus chino, todos somos igualmente idiotas.

Para comenzar, me provoca mucho describir de manera muy básica pero muy gráfica, la forma en que el virus llega a cada uno de nuestros “templos sagrados”.

En el caso del dengue, el virus es transportado e inoculado por un mosquito, cuyo nombre lo hemos escuchado tantas veces que lo conocemos como a cualquier jugador del Paris Saint Germain. La recomendación para controlar a este vector es eliminar los recipientes que puedan mantener agua de lluvia y fumigar insecticidas para su total eliminación. En el caso del Sars-Cov2, el vector eres tú. Por tanto es imposible evitar tu procreación  y tampoco se puede fumigar algún tipo de veneno para eliminarte. Pequeña diferencia, teóricamente fácil de superar por que tú tienes la capacidad de entender más cosas que el Aedes Aegypti.

La realidad es que no muchos han tomado en serio el tema, así que nos encontramos frente a una situación que no era imaginable hace solamente un año. La velocidad de duplicación, que es uno de los parámetros más reales para evaluar cualquier epidemia, muestra que pasamos de 100 a 1000 casos por día en 7 u 8 semanas, entre Mayo y Junio 2020. El repunte actual, o segunda ola, muestra que pasamos de 100 a 1000 en menos de 4 semanas. Esta tasa de duplicación podría ser aún mayor según se incremente la cantidad de infectados.

Hoy se dispone de más pruebas que el año pasado, pero estamos muy lejos de poder pensar que tenemos el control. Las limitaciones idiosincráticas son muy difíciles de superar, y están en cualquier estamento de la sociedad boliviana. Todos hemos sabido de ceremonias y fiestas de graduación, de colegios fiscales y particulares muy de alcurnia, en las que se dio una repartija de virus que indudablemente aceleró la diseminación. Hoy vemos los resultados de las actividades navideñas, y en pocos días estaremos lamentando las cifras que dejó el fin de año.

De todas maneras se ve que nada importa. Los centros nocturnos están funcionando, los gimnasios están llenos de cuerpos saludables e “inmunes”, el transporte público es “riguroso” en la distancia de 14 centímetros entre los pasajeros, y hasta se organizan eventos dizque “intimos” donde ojalá las “Verdades inéditas” no sean “Ajayus” conflictuados en busca de plasma “RH O+”.

No es necesario formar parte del pequeño porcentaje de pacientes que necesitan internación para complicarse la vida de manera importante. Fui infectado en Octubre, pasé dos o tres días de malestar general, sin mayor dificultad. Casi tres meses después vivo secuelas que me impiden retornar a mi ritmo de trabajo normal, generar los ingresos que necesito, y lo peor es que no sé si mañana podré realizar mis actividades de manera regular. No es la peor situación ni mucho menos, pero me permite visualizar más fácilmente las enormes posibilidades de sufrir grandes complicaciones para cualquiera.

El estado, en cualquiera de sus niveles es probadamente incompetente para hacerse cargo de la crisis. No podemos esperar que el economista que no llega a entender la situación económica, sea quien valide las políticas del dirigente transportista o de la contadora pública, autoridades cochabambinas, y sean quienes tomen las decisiones más trascendentes para la salud de los bolivianos, mientras los “especialistas” están dedicados a encontrar culpas al anterior gobierno o a validar la inexistente Fase III de las vacunas que compran con cláusulas de confidencialidad, que en el mejor de los casos estarán disponibles para una reducida parte de la población recién dentro de 60 a 90 días.

Muchas personas valiosas y queridas nos han dejado. Muchos guerreros de la primera línea dan la cara y le ponen el pecho a las balas todos los días, cuidándonos, curándonos y salvando vidas. Porque insistimos en actuar tan mal? Tu apellido, tu dinero, tu ideología o tu ignorancia no te dan el derecho a ser cómplice del virus y arriesgar la salud de los demás.

Usar barbijo correctamente. Lavarse las manos con alcohol o agua y jabón. Mantener la distancia. Quedarse en casa todo lo posible. No es difícil de entender.

Hector Castro G. * 08 Enero 2020

viernes, 18 de diciembre de 2020

LA SEGUNDA OPORTUNIDAD

Hace 9 meses recibimos la pandemia sin conocer nada de nada. Si bien es cierto que ya en Diciembre o Enero ya llegó alguna información, fue tan intrascendente para los bolivianos como cualquier noticia menor en una isla en Oceanía.

Este fenómeno no fue exclusivo de nuestra realidad, nuestra idiosincrasia ni nuestro subdesarrollo. El mundo entero sufrió las consecuencias del desconocimiento. Fueron contadas y muy distinguidas excepciones que administraron la crisis de manera adecuada, al menos durante un tiempo.

La tragedia que vivieron potencias como Italia, España, U.S.A., Brasil sorprendió tanto como los éxitos logrados por Uruguay, República Checa, Suecia, y unos pocos más.

Es muy difícil establecer comparaciones adecuadas entre países, respecto al mejor o peor desempeño en el manejo de la crisis, así se cuente con parámetros de población, mortalidad, tasas de recuperación, etc. por que no hay forma de establecer un standard en el “punto de partida” que cada país tenía al inicio de la crisis. A priori, muchos estudios especializados consideraban que Bolivia sería uno de los países con mayor afectación, por el precario sistema de salud, la complicada circunstancia política que distanciaba a varias administraciones regionales del gobierno central, y la realidad socioeconómica que se caracteriza por un altísimo porcentaje de informalidad y muy deficiente seguridad social. (está claro que el demagógico discurso del milagro económico y el extraterrestre que maneja la economía, no fueron dedos que logren ingresar en la boca de la comunidad internacional)

Con todas las limitaciones estructurales, el precario poder político del gobierno transitorio, la total deslealtad de la clase política con el país, y el nítido sabotaje permanente que en ese momento incluyó el sobreprecio en plena pandemia, Bolivia fue uno de los países que mejores resultados consiguió en el manejo de la crisis.

Hay que decirlo, la campaña mediática contra el gobierno, simplemente por razones electorales impuso en la ciudadanía una sensación de desamparo y desconfianza que fueron francamente dañinos para todos. El costo para los bolivianos fue altísimo, y el beneficio para los irresponsables resultó en unos pocos escaños en la Asamblea Legislativa. Aún gozan del beneficio de la duda, antes de confirmar además su inoperancia e impotencia.

El sabotaje del partido del ex dictador fue muy focalizado en Gobernaciones y Alcaldías, y posteriormente en los 2/3 de la ALP.

En suma, las razones políticas construyeron en la percepción ciudadana una convicción de que la pandemia fue, de alguna manera, obra del gobierno de Jeanine.       

Ahora estamos frente a un repunte que parece será fuerte y mucho más agresivo que la primera ola. Lejos de encontrar una sociedad con mayor conocimiento, más preparada para afrontar la amenaza, con una conciencia social mejor formada para evitar contagios masivos y colapso en los hospitales, tenemos un nivel de ignorancia, rebeldía y estupidez colectiva que no permite ver con ningún optimismo el futuro próximo.

El gobierno de Luis Arce se limita a buscar culpas de todo a Jeanine, y no parece tener alguna iniciativa diferente. Lo hace en temas económicos, sociales, políticos, sectoriales, etc. No existe ninguna señal que me haga pensar que el tema salud será distinto. Hasta ahora no han renovado los contratos del personal médico, se rumorea el retorno de los técnicos cubanos, no se ha hecho ninguna inversión en el sistema de salud, etc.

Los medios de comunicación, que fueron implacables para apuntar desde el mínimo detalle en el gobierno anterior, hoy vuelven a tener esa conocida actitud de alta tensión, como contrayendo esfínteres, y temo que serán ausentes importantes en cualquier esfuerzo colectivo ciudadano para la salud y la vida.

Sálvese quien pueda, es un mensaje adecuado pese a lo terrible que suena. La situación no será, sino que ya es muy complicada, pero los encargados de comunicarla están siendo “prudentes”, los responsables por la salud pública no terminan de decidir cuál sector tiene derecho a ocupar los cargos de la especialidad, por “inclusión” obviamente, y una parte importante de la opinión pública, la más ignorante, que no es exclusiva de ningún color político, persiste en el convencimiento de ser inmune, de no ser parte del porcentaje que morirá, o simplemente no ha visto de cerca la realidad.

Usar barbijo (bien puesto), distancia prudente y lógica, aseo de manos…. No es complicado hacerlo, porque es tan difícil entenderlo?

Hector Castro G.  *  19 Diciembre 2020

jueves, 26 de noviembre de 2020

INFAMES

INFAMES

Si un grupo de hombres armados, 100 o 150, ingresan a una ciudad boliviana, cualquiera, seguramente serían repudiados por la sociedad.

Si se ponen a disparar y terminan con la vida de 30 personas, la indignación y la bronca provocarían grandes demandas de justicia.

Si dirigen su ataque a bebés recién nacidos, ancianos o personas enfermas, la indignación sería tan grande que difícilmente se podría contener la reacción ciudadana.

Pero si no utilizan armas de fuego, y optan por métodos más crueles para asesinar a estas mismas supuestas víctimas, aprovechando que no pueden defenderse los ahogan y estrangulan, ya no logro imaginar la dimensión de la ira y furia de los ciudadanos.

Si además de identificar a los autores materiales, se logra identificar a los autores intelectuales, que ni siquiera tienen el valor de dar la cara y hacer el trabajo por sí mismos, seguramente la pena máxima parecería insuficiente.

Hace un par de días el nuevo Fiscal de Distrito de Oruro decidió desestimar el proceso denunciado por el Comité Cívico contra los responsables por los bloqueos de Agosto, circunstancia en la que murieron al menos de 30 personas, bebés, ancianos y enfermos Covid, ahogados por falta de oxígeno. Asegura no encontrar “elementos de convicción” suficientes. En resumen… no pasa nada !!!

Tengo claro que las líneas que escribo son más duras que lo esperado, y que no es agradable leer un texto como el presente, sin embargo, no creo estar siquiera cerca de describir la realidad.

El imaginario colectivo no es casual ni producto de generación espontánea. Alguien se dedica a diseñar e implantar cada percepción y cada convicción.

Sepámoslo, pues mientras no lo hagamos seguiremos siendo utilizados, por unos y por otros, para naturalizar tragedias, ser insensibles e indiferentes, aceptando y avalando la destrucción paulatina de nuestra sociedad.

La ignorancia y la indiferencia dejaron de ser inocentes argumentos, y cada vez más se hacen cómplices y corresponsables por la realidad.

 

Hector Castro G. * 27 Noviembre 2020