viernes, 26 de marzo de 2021

BOLIVIA DIJO BASTA !!!

Desde Febrero 2016, y particularmente desde el proceso electoral de Octubre 2019, Bolivia vive en un mar terriblemente agitado, con una sociedad polarizada y politizada al extremo, sin la posibilidad de encuentro y de convivencia pacífica, sin la verdadera posibilidad de salir adelante. La pandemia, que complicó al mundo entero, significó un indeseado agravante a nuestra situación. La pregunta es: hasta cuándo? Que necesitamos superar para vivir en paz, trabajar con la sensación de avanzar, invertir con alguna ilusión de triunfo, poder pensar en el futuro, en los hijos y en la patria?

Las elecciones generales de Octubre 2020 transcurrieron nuevamente plagadas de dudas, y pese a varios esfuerzos muy serios de denuncia, la sociedad boliviana, a todo nivel, hastiada del conflicto decidió que es mejor cerrar el tema. Bolivia requiere pasar la página, vivir en paz y libertad. El 55% del partido ganador permiten que la democracia se consolide, que la oposición tenga el espacio reconocido y legítimo en el equilibrio político, y que el nuevo gobierno tenga la tranquilidad necesaria para salir de la crisis múltiple que sufrimos cada uno de los bolivianos.

Fue golpe? Hubo fraude? Ambas preguntas tienen más de una respuesta, y miles de enfoques distintos. No hay forma de imponer una sola visión y pretender que toda Bolivia quede satisfecha.

Muchos de nosotros asumimos esta realidad hace tiempo, y convenimos, sin escribir ni firmar nada, que las elecciones y la asunción del nuevo gobierno son, de alguna manera, el cierre de un capítulo tan conflictivo y polémico en la historia nacional.

Hace un par de semanas que el poder político decidió que la agenda nacional debe ser de conflicto, de confrontación, de “jochear el avispero” y provocar que los liderazgos cívicos y especialmente del oriente reaccionen con violencia. Volver a la dinámica de 2019, y “veremos quién es quién”. Volver a imponer el falso debate de “derechas” y “socialistas”.

La justicia, sometida al poder político, no muestra ninguna intención de reformar en algo su bochornoso actuar, y se aleja cada día más del rol que la sociedad y la Constitución le encargan y le imponen como deberes fundamentales.

Las tareas urgentes de precautelar la salud y la vida también han sido subordinadas al interés político de cara a elecciones regionales, e inexplicablemente también después de ellas. El resultado es que Bolivia no está siendo inmunizada al ritmo que se requiere, los servicios de salud no reciben la atención necesaria, y no se cumple con las responsabilidades que tiene el estado como prioridad determinada por la Constitución.

La reactivación económica, tan necesaria después de un año de recesión por la pandemia, tampoco forma parte de la agenda, más allá del discurso demagógico, consecuente con ese extraño interés por confrontar a los bolivianos.

Es hora de que los bolivianos tomen en sus manos la demanda de condiciones para su propia supervivencia. Está claro que los políticos, de oficialismo y de oposición, tienen prioridades y objetivos muy distintos al bien común. La ciudadanía cuenta con destacados profesionales, que pueden emitir criterios, sugerencias y recomendaciones, siempre y cuando cuenten con el apoyo vehemente de muchos, para no ser tildados de políticos de uno u otro frente. Esto es válido para todos los sectores, médicos, empresarios, economistas, abogados, y muchos más.

No propongo ningún tipo de acción violenta, por el contrario, propongo que se activen los mecanismos previstos por las leyes para el control social y fiscalización de todos los órganos del poder público. (Artículo 26. Inc. 5 CPE)

Que se formalicen juicios de responsabilidades para los ex mandatarios Jeanine Añez y Evo Morales. Que se investiguen todos los temas que sean necesarios. Estos procesos no son sinónimo de sentencia o condena. Son el conducto previsto por las leyes para determinar la verdad histórica y material, y obviamente pueden terminar en sentencias condenatorias, en absoluciones o en sobreseimientos. Que los procesos se realicen observando estrictamente los derechos de los procesados y el adecuado procedimiento legal.

En este momento histórico que vive el país, y ante la intensa polarización existente, llevar adelante procesos en ambas direcciones podría crear las condiciones necesarias para que el Ministerio Público, la Asamblea Legislativa Plurinacional, y el Tribunal Supremo de Justicia tengan un marco de presiones y, paradójicamente, libertad para reconducir los equilibrios necesarios para reiniciar la construcción democrática que necesita el país.

La diferencia sustantiva entre un estado de derecho y una dictadura está en la vigencia de las garantías constitucionales. De un tiempo a esta parte se viene minando esta irrenunciable condición, llegando a extremos como el incumplir la tutela de una Acción de Libertad (habeas corpus). Este camino no conduce a nada bueno, vulnera los derechos de unos y de otros. Lo que hoy favorece mañana perjudica. No es sostenible.  

A los bolivianos nos interesa construir el futuro, y estoy seguro que tenemos muchas más coincidencias que diferencias.

El debate de los políticos ya no debe ser si hubo golpe o fraude. Tendrían que pensar si quieren formar parte de la agenda de los bolivianos, o no.

 

Hector Castro G. * 26 Marzo 2021

jueves, 18 de marzo de 2021

LES MISERABLES

Escribo esto a sabiendas de que el 55% de las personas seguramente no estarán de acuerdo. La mitad de ellos ni siquiera sabrán porque, y la otra mitad no se manifestarán, pues en su escala de valores no figura la dignidad, la hidalguía o la decencia. Manifiestan su punto de vista solamente dentro de un recinto en que esté consagrado su derecho al secreto. De otra forma mimetizan su pensamiento con lo que digan los demás, y terminan montando el show en sus redes sociales.

Hasta cierto punto es comprensible. Imagino que debe ser muy difícil afrontar la vergüenza de apoyar públicamente la corrupción, el abuso, el irrespeto a las leyes, y especialmente a la moral y las buenas costumbres de la sociedad. Esto explica  muy bien los resultados electorales, y no me refiero a los últimos comicios, sino a todos desde 2005.

En todo caso, más allá de la vergüenza, cada uno es libre de elegir, de comentar, de escribir o de expresarse. Un candidato a la alcaldía de Sucre, sin pelos en la lengua, utilizó un calificativo bastante fuerte. No lo culpo, y creo que en muchos casos tiene razón.

Pienso que quienes operan y deforman la justicia, por ejemplo en el caso de la ex Presidente Jeanine Añez, son miserables. No se trata de afectos o desafectos, está claro que no buscan justicia, y aunque sean conocedores de los procedimientos, deciden no seguirlos, solamente para humillar a esta digna señora. Miserables digo, por que el diccionario me dice que es sinónimo de desdichado, infeliz, mezquino, perverso, abyecto y, además, canalla. No quiero cometer errores o imprecisiones. Creo que hasta aquí “miserable” es el término adecuado.

Cualquier gestión pública requiere ser revisada, auditada y, en su caso, juzgada. Por supuesto que sí. Cuál es la necesidad de hacerlo por fuera de la normativa?

No necesito precisar la cantidad de irregularidades e incorrecciones cometidas, por que además de aburrir al lector, no soy experto en el tema. Lo que sí soy es ciudadano boliviano. Tengo los conocimientos y la lucidez suficientes para saber que en Octubre 2019 me robaron mi voto, salí a protestar, y fuimos millones. El dictador se asustó, llorando se fue, y Bolivia siguió adelante.

Hoy veo que algunos inescrupulosos, potencialmente delincuentes, se ponen al servicio de quien los dejó. En algunos casos sacrificando todo lo que consiguieron en su vida, pues, deberían saberlo, exitosos o no, es lo último que podrán hacer. Es el legado que dejan a sus hijos, y es el uso que le dan al apellido de sus padres.

Está demostrado que para la bajeza no hay límites, pueden ser más bajos cada día, pero también deben saber que así sigan en su “cruzada” por humillar, la dignidad de la ex Presidenta está intacta. Son los miserables los que se pintan solos, ella sigue ahí, y estará mucho más. Ustedes no. Ya vendieron su prestigio, valores y lealtad, pero no compraron nada, así que nada les queda.

“Lo peor de los débiles es que necesitan humillar a otros para sentirse fuertes”  ______(Candidman)

 

Hector Castro G. * 18 Marzo 2021

viernes, 12 de marzo de 2021

LA PAZ Y LA VIDA, EL VERDADERO TESORO

Porque el proceso por terrorismo y sedición es iniciado por la ex diputada Patty ? Porque no alguno de los asambleístas, abogados y operadores del partido de gobierno?

Porque inician el proceso ahora, justo después de las elecciones? Porque nadie inicio el proceso antes?

Al tratarse de delitos de orden público, porque no es el Ministerio Público, de oficio, quien promueva este proceso?

Si tienen la convicción de que los delitos existen, porque la ALP no tramita el juicio de responsabilidades que corresponde?

Como se explica que el proceso sea por terrorismo, y se involucre al alto mando militar nombrado por el gobierno de Morales, que se negó a salir a reprimir mientras no reciban la orden vía Decreto Supremo, como manda la ley?

Porque son implicados y detenidos los miembros del gabinete del gobierno transitorio de Añez, que asumieron funciones varios días después del supuesto golpe, atribuido a las FF.AA.?

Porque los fiscales encargados del proceso son Fiscales de Materia anticorrupción y legitimación de ganancias ilícitas, delitos aduaneros y tributarios, si los delitos presuntos son terrorismo, sedición y conspiración?

Los sucesos que vivió nuestro país entre octubre y noviembre de 2019 marcaron una lamentable polarización en la ciudadanía:

- Los seguidores del MAS, movilizados en las regiones donde sus estructuras sindicales son más fuertes, Senkata, Sacaba (como tránsito desde el trópico de Cochabamba), Montero (como tránsito desde el Norte Integrado hacia Santa Cruz de la Sierra), etc.

- La ciudadanía de todo el país, movilizada y organizada espontáneamente por medio de redes sociales, más adelante denominados “Pititas”.

Esta clarísima clasificación de bandos se mantiene y se profundiza durante los meses posteriores y el proceso electoral de octubre 2020.

Una vez establecido el nuevo gobierno, a la cabeza de Luis Arce, en el transcurso de la campaña electoral para gobiernos subnacionales, se produce un fenómeno de disgregación del masismo, en base a desacuerdos en la nominación de sus candidatos. A una semana de dichos comicios, se ve un instrumento político en su momento de mayor fraccionamiento. Los resultados electorales han tenido, innegablemente, un efecto negativo y conflictivo al interior del MAS.

Los últimos sucesos, la persecución y arremetida contra militares, policías, y ex autoridades, parecen ser temerarias en exceso. No puedo descartar en el razonamiento lógico y estratégico, que el objetivo sea provocar la reacción de la ciudadanía indignada, con el fin de provocar una automática reunificación de las fuerzas populares del MAS.

Todo el proceso de los 21 días y los posteriores se caracterizaron por ser particularmente pacíficos, ya que la ciudadanía no estaba armada. Esta virtud podría verse anulada en caso de un nuevo escenario de polarización y enfrentamiento. Es natural que cualquier provocación pensada y planificada evite cometer errores que fueron muy costosos en el pasado.

La ciudadanía necesita conservar la calma, medir muy bien las acciones a seguir. Vivimos una nueva realidad, después de un año muy complicado por la pandemia, la crisis económica y la inestabilidad política.

Es imprescindible tener la templanza y sabiduría para leer la realidad más allá de los titulares y pronunciamientos estridentes.

La responsabilidad de los ciudadanos de bien es cuidar la vida, la paz y la sana convivencia.

 

Hector Castro G. * 13 Marzo 2021

martes, 2 de febrero de 2021

LOS POLÍTICOS NO ENTIENDEN NADA

Porque permitimos que nuestra patria amada sea destruida desde adentro?

Porque no defendemos la esencia y la raíz de lo que somos, de lo que aprendimos y de lo que queremos?

Estamos frente a una campaña electoral indudablemente intrascendente. Los candidatos, nombres más, nombres menos son tan ineptos como los que nos llevaron a la situación actual. Siento mucho decirlo así de crudo, pero no encuentro a ninguna persona que quiera ser autoridad en base a valores y principios que los ciudadanos necesitamos defender y proteger.

No puedo menospreciar a buenas personas, gente de bien,  pero que tuvieron que someterse a alguna sigla para participar del proceso electoral. Al hacerlo echaron por la borda todas las buenas intenciones y el alma de su propuesta. No puede justificarse este desperdicio simplemente por atender la agenda, la instrucción, o el simple capricho de mediocres políticos que ponen sus perversos intereses por encima del bien común.   

La política DEBE estar al servicio de los ciudadanos, de los bolivianos. De un tiempo a esta parte hemos naturalizado el privilegio de una “ideología” o de un partido sobre el interés del boliviano, como tú o como yo.   

El gobierno actual, hace campaña contra el gobierno transitorio de Jeanine Añez, como si fuera un adversario político. La verdad de las cosas es que Jeanine Añez no significa nada. Ya fue. Las próximas elecciones son en 2025 o algo así. No hay necesidad de hacer guerra sucia contra nadie.

Muchos sostienen la narrativa de que hubo golpe de estado y no pierden la oportunidad de hablar del gobierno “de facto”. Puedo aceptar que lo entiendan así. Deberían acudir a los conductos legales, que además controlan de manera arbitraria, para establecer que hubo una transición ilegal. No lo hacen, pues saben que no tienen argumentos válidos.

Otros sostenemos que hubo fraude. Acudimos a la justicia y nos fue como nos fue.

El golpe es un tema de percepción, es subjetivo. No existe una tipificación legal, al menos de la manera en que lo plantean. El fraude es un delito de defraudación electoral, de falsedad ideológica y material. Puede y debe ser tramitado ante la justicia ordinaria, donde se tendrá que definir si hay responsabilidad penal y civil, quienes son los autores, y como deben responder por sus actos. El hecho de que Tibisay Romero tenga el poder que tiene no puede estar por encima de la ley y la constitución. Los operadores de justicia deben saber que tarde o temprano llegará el veredicto, de la ley o de la ciudadanía. Su apellido, el legado que dejan a sus hijos será eternamente motivo de juicio, les guste o no.

Por su parte, el actual gobierno de Luis Arce Catacora, debe saber que fue elegido por el 55 porciento, cierto o no, para gobernar todo el país, no solo la porción correspondiente a sus seguidores. No es cuestión de espíritu democrático, es un tema de responsabilidad, de decencia y de humanidad.

La pandemia está cobrando la vida de los bolivianos. No distingue clases, estatus social, ideología, apellido, ni cualquiera de las estupideces inventadas por el populismo. Todos somos humanos, y todos somos víctimas del virus chino.

Es indigno hacer política con la salud y la vida. Fue indigno hacerlo en el anterior gobierno. No es cuestión de colores. Es simplemente una cuestión de humanidad. 20,000 vacunas no son ninguna solución ni mucho menos. La demagogia y la propaganda son solamente demostraciones de bajeza y de desprecio por la vida. No hay elecciones en el futuro inmediato. No ganan votos siendo así de ruines. Bolivia es grande, muy grande, inmensamente más grande que cualquier partidito político, así se atribuya la representación de los “movimiento sociales”.

Los bolivianos somos dignos, pobres y ricos, campesinos y citadinos, obreros, proletarios, gremiales, empresarios y pordioseros. Todos somos mucho más dignos que ustedes, políticos de mierda, de un lado y del otro, porque son todos igualitos, capaces de matar, de quitar vidas, solamente para conseguir votos, que sirven única y exclusivamente para hacer negocios y ganar dinero robando el patrimonio de los bolivianos.

Podría mencionar alguna excepción, pero no lo hago por que creo que no existe ninguna. Concejales, asambleístas departamentales y nacionales (o plurinashonales), ministros, presidente y vice, toditos son iguales. No han demostrado nada que me permita pensar que tienen alguna buena intención. Sepan que los bolivianos somos dignos y tarde o temprano les tocaran sus 21 días, y esta vez no cometeremos los mismos errores.

 

Hector Castro G. * 02 Febrero 2021

viernes, 8 de enero de 2021

COVID ??? Ñeeeeeeee !!!

No pretendo repetir ninguna de las trágicas historias de intubaciones, falta de espacio en terapia intensiva ni tantas terribles noticias que hemos naturalizado poco a poco, insensatos como somos.

Voy a referirme a las cosas de cada día, de la cotidianidad de cualquiera de nosotros. No hago diferencia por la edad, el estado general de salud, ni la realidad socio económica, por que la enfermedad tampoco distingue nada de esto. A los ojos del virus chino, todos somos igualmente idiotas.

Para comenzar, me provoca mucho describir de manera muy básica pero muy gráfica, la forma en que el virus llega a cada uno de nuestros “templos sagrados”.

En el caso del dengue, el virus es transportado e inoculado por un mosquito, cuyo nombre lo hemos escuchado tantas veces que lo conocemos como a cualquier jugador del Paris Saint Germain. La recomendación para controlar a este vector es eliminar los recipientes que puedan mantener agua de lluvia y fumigar insecticidas para su total eliminación. En el caso del Sars-Cov2, el vector eres tú. Por tanto es imposible evitar tu procreación  y tampoco se puede fumigar algún tipo de veneno para eliminarte. Pequeña diferencia, teóricamente fácil de superar por que tú tienes la capacidad de entender más cosas que el Aedes Aegypti.

La realidad es que no muchos han tomado en serio el tema, así que nos encontramos frente a una situación que no era imaginable hace solamente un año. La velocidad de duplicación, que es uno de los parámetros más reales para evaluar cualquier epidemia, muestra que pasamos de 100 a 1000 casos por día en 7 u 8 semanas, entre Mayo y Junio 2020. El repunte actual, o segunda ola, muestra que pasamos de 100 a 1000 en menos de 4 semanas. Esta tasa de duplicación podría ser aún mayor según se incremente la cantidad de infectados.

Hoy se dispone de más pruebas que el año pasado, pero estamos muy lejos de poder pensar que tenemos el control. Las limitaciones idiosincráticas son muy difíciles de superar, y están en cualquier estamento de la sociedad boliviana. Todos hemos sabido de ceremonias y fiestas de graduación, de colegios fiscales y particulares muy de alcurnia, en las que se dio una repartija de virus que indudablemente aceleró la diseminación. Hoy vemos los resultados de las actividades navideñas, y en pocos días estaremos lamentando las cifras que dejó el fin de año.

De todas maneras se ve que nada importa. Los centros nocturnos están funcionando, los gimnasios están llenos de cuerpos saludables e “inmunes”, el transporte público es “riguroso” en la distancia de 14 centímetros entre los pasajeros, y hasta se organizan eventos dizque “intimos” donde ojalá las “Verdades inéditas” no sean “Ajayus” conflictuados en busca de plasma “RH O+”.

No es necesario formar parte del pequeño porcentaje de pacientes que necesitan internación para complicarse la vida de manera importante. Fui infectado en Octubre, pasé dos o tres días de malestar general, sin mayor dificultad. Casi tres meses después vivo secuelas que me impiden retornar a mi ritmo de trabajo normal, generar los ingresos que necesito, y lo peor es que no sé si mañana podré realizar mis actividades de manera regular. No es la peor situación ni mucho menos, pero me permite visualizar más fácilmente las enormes posibilidades de sufrir grandes complicaciones para cualquiera.

El estado, en cualquiera de sus niveles es probadamente incompetente para hacerse cargo de la crisis. No podemos esperar que el economista que no llega a entender la situación económica, sea quien valide las políticas del dirigente transportista o de la contadora pública, autoridades cochabambinas, y sean quienes tomen las decisiones más trascendentes para la salud de los bolivianos, mientras los “especialistas” están dedicados a encontrar culpas al anterior gobierno o a validar la inexistente Fase III de las vacunas que compran con cláusulas de confidencialidad, que en el mejor de los casos estarán disponibles para una reducida parte de la población recién dentro de 60 a 90 días.

Muchas personas valiosas y queridas nos han dejado. Muchos guerreros de la primera línea dan la cara y le ponen el pecho a las balas todos los días, cuidándonos, curándonos y salvando vidas. Porque insistimos en actuar tan mal? Tu apellido, tu dinero, tu ideología o tu ignorancia no te dan el derecho a ser cómplice del virus y arriesgar la salud de los demás.

Usar barbijo correctamente. Lavarse las manos con alcohol o agua y jabón. Mantener la distancia. Quedarse en casa todo lo posible. No es difícil de entender.

Hector Castro G. * 08 Enero 2020

viernes, 18 de diciembre de 2020

LA SEGUNDA OPORTUNIDAD

Hace 9 meses recibimos la pandemia sin conocer nada de nada. Si bien es cierto que ya en Diciembre o Enero ya llegó alguna información, fue tan intrascendente para los bolivianos como cualquier noticia menor en una isla en Oceanía.

Este fenómeno no fue exclusivo de nuestra realidad, nuestra idiosincrasia ni nuestro subdesarrollo. El mundo entero sufrió las consecuencias del desconocimiento. Fueron contadas y muy distinguidas excepciones que administraron la crisis de manera adecuada, al menos durante un tiempo.

La tragedia que vivieron potencias como Italia, España, U.S.A., Brasil sorprendió tanto como los éxitos logrados por Uruguay, República Checa, Suecia, y unos pocos más.

Es muy difícil establecer comparaciones adecuadas entre países, respecto al mejor o peor desempeño en el manejo de la crisis, así se cuente con parámetros de población, mortalidad, tasas de recuperación, etc. por que no hay forma de establecer un standard en el “punto de partida” que cada país tenía al inicio de la crisis. A priori, muchos estudios especializados consideraban que Bolivia sería uno de los países con mayor afectación, por el precario sistema de salud, la complicada circunstancia política que distanciaba a varias administraciones regionales del gobierno central, y la realidad socioeconómica que se caracteriza por un altísimo porcentaje de informalidad y muy deficiente seguridad social. (está claro que el demagógico discurso del milagro económico y el extraterrestre que maneja la economía, no fueron dedos que logren ingresar en la boca de la comunidad internacional)

Con todas las limitaciones estructurales, el precario poder político del gobierno transitorio, la total deslealtad de la clase política con el país, y el nítido sabotaje permanente que en ese momento incluyó el sobreprecio en plena pandemia, Bolivia fue uno de los países que mejores resultados consiguió en el manejo de la crisis.

Hay que decirlo, la campaña mediática contra el gobierno, simplemente por razones electorales impuso en la ciudadanía una sensación de desamparo y desconfianza que fueron francamente dañinos para todos. El costo para los bolivianos fue altísimo, y el beneficio para los irresponsables resultó en unos pocos escaños en la Asamblea Legislativa. Aún gozan del beneficio de la duda, antes de confirmar además su inoperancia e impotencia.

El sabotaje del partido del ex dictador fue muy focalizado en Gobernaciones y Alcaldías, y posteriormente en los 2/3 de la ALP.

En suma, las razones políticas construyeron en la percepción ciudadana una convicción de que la pandemia fue, de alguna manera, obra del gobierno de Jeanine.       

Ahora estamos frente a un repunte que parece será fuerte y mucho más agresivo que la primera ola. Lejos de encontrar una sociedad con mayor conocimiento, más preparada para afrontar la amenaza, con una conciencia social mejor formada para evitar contagios masivos y colapso en los hospitales, tenemos un nivel de ignorancia, rebeldía y estupidez colectiva que no permite ver con ningún optimismo el futuro próximo.

El gobierno de Luis Arce se limita a buscar culpas de todo a Jeanine, y no parece tener alguna iniciativa diferente. Lo hace en temas económicos, sociales, políticos, sectoriales, etc. No existe ninguna señal que me haga pensar que el tema salud será distinto. Hasta ahora no han renovado los contratos del personal médico, se rumorea el retorno de los técnicos cubanos, no se ha hecho ninguna inversión en el sistema de salud, etc.

Los medios de comunicación, que fueron implacables para apuntar desde el mínimo detalle en el gobierno anterior, hoy vuelven a tener esa conocida actitud de alta tensión, como contrayendo esfínteres, y temo que serán ausentes importantes en cualquier esfuerzo colectivo ciudadano para la salud y la vida.

Sálvese quien pueda, es un mensaje adecuado pese a lo terrible que suena. La situación no será, sino que ya es muy complicada, pero los encargados de comunicarla están siendo “prudentes”, los responsables por la salud pública no terminan de decidir cuál sector tiene derecho a ocupar los cargos de la especialidad, por “inclusión” obviamente, y una parte importante de la opinión pública, la más ignorante, que no es exclusiva de ningún color político, persiste en el convencimiento de ser inmune, de no ser parte del porcentaje que morirá, o simplemente no ha visto de cerca la realidad.

Usar barbijo (bien puesto), distancia prudente y lógica, aseo de manos…. No es complicado hacerlo, porque es tan difícil entenderlo?

Hector Castro G.  *  19 Diciembre 2020

jueves, 26 de noviembre de 2020

INFAMES

INFAMES

Si un grupo de hombres armados, 100 o 150, ingresan a una ciudad boliviana, cualquiera, seguramente serían repudiados por la sociedad.

Si se ponen a disparar y terminan con la vida de 30 personas, la indignación y la bronca provocarían grandes demandas de justicia.

Si dirigen su ataque a bebés recién nacidos, ancianos o personas enfermas, la indignación sería tan grande que difícilmente se podría contener la reacción ciudadana.

Pero si no utilizan armas de fuego, y optan por métodos más crueles para asesinar a estas mismas supuestas víctimas, aprovechando que no pueden defenderse los ahogan y estrangulan, ya no logro imaginar la dimensión de la ira y furia de los ciudadanos.

Si además de identificar a los autores materiales, se logra identificar a los autores intelectuales, que ni siquiera tienen el valor de dar la cara y hacer el trabajo por sí mismos, seguramente la pena máxima parecería insuficiente.

Hace un par de días el nuevo Fiscal de Distrito de Oruro decidió desestimar el proceso denunciado por el Comité Cívico contra los responsables por los bloqueos de Agosto, circunstancia en la que murieron al menos de 30 personas, bebés, ancianos y enfermos Covid, ahogados por falta de oxígeno. Asegura no encontrar “elementos de convicción” suficientes. En resumen… no pasa nada !!!

Tengo claro que las líneas que escribo son más duras que lo esperado, y que no es agradable leer un texto como el presente, sin embargo, no creo estar siquiera cerca de describir la realidad.

El imaginario colectivo no es casual ni producto de generación espontánea. Alguien se dedica a diseñar e implantar cada percepción y cada convicción.

Sepámoslo, pues mientras no lo hagamos seguiremos siendo utilizados, por unos y por otros, para naturalizar tragedias, ser insensibles e indiferentes, aceptando y avalando la destrucción paulatina de nuestra sociedad.

La ignorancia y la indiferencia dejaron de ser inocentes argumentos, y cada vez más se hacen cómplices y corresponsables por la realidad.

 

Hector Castro G. * 27 Noviembre 2020 

jueves, 5 de noviembre de 2020

DEJAD QUE LOS VOTOS VENGAN A MI

En Octubre de 2018, el ex Presidente Jaime Paz Zamora afirmaba que “los bolivianos tenemos un dolor profundo en el corazón, una brutal derrota en las manos y dos candidatos…eso es todo lo que nos dejó La Haya”.

Carlos Mesa lanzó su candidatura más o menos 23 segundos después de retornar del estrepitoso fracaso en el que Bolivia perdió el mar, por segunda vez. Como muchos, lo hizo después de repetir unas 638 veces que no sería candidato a la Presidencia, pero es legítimo y completamente natural que cambie de opinión.

Los líderes de oposición iniciaron rápidamente el golondrineo infructuoso alrededor de una figura que causaba inusitada expectativa. Una aparición memorable en la televisión chilena y una ciudadanía francamente aburrida del régimen que dejó de respetar las leyes, la constitución y las buenas costumbres, provocaron una percepción de sí mismo que determinaría su línea de comportamiento.

Los partidos políticos agonizaban, y como cualquier ecosistema, en una suerte de autodefensa, la sociedad encontró una nueva forma de representación colectiva y surgieron las “agrupaciones ciudadanas”.  Se desarrollaron y simultáneamente mostraban un enorme potencial para proyectar nuevos liderazgos. El impune e infame irrespeto al referéndum del 21 F era el combustible natural para la movilización y organización ciudadana.

El masismo, con notable habilidad política, sacó de la galera un recurso totalmente inesperado: las primarias. Instaló el oxígeno, el desfibrilador y los respiradores para los moribundos partidos políticos. Fieles a su código genético, los políticos privilegiados por no haber sido exiliados, presos o proscritos, acudieron afanosos a la ceremonia de resurrección. Todos juntos y de la mano firmaron la extinción de las plataformas ciudadanas, en franco crecimiento, y se impusieron como los únicos y raquíticos representantes del alma política nacional.

En la coreografía masista brillaba el nuevo gran candidato, que se movía sobre un minúsculo taxi partido, que sobrevivía gracias a un contratito de alquiler de su sigla. Así transcurrió la campaña electoral 2019, posicionado en el lugar definido por el director de orquesta. Los nichos electorales más importantes del país eran bastante inaccesibles para Mesa. El occidente era reducto invariablemente masista, por lo que el énfasis se trasladó al oriente. Santa Cruz, pese a un sentimiento de despecho,  en actitud desprendida, sacrificada y visionaria le otorgó un respaldo inesperado, sacrificando incluso a representaciones propias que tuvieron que tragarse papelones del 4%.

Los resultados 2019, anulados, dicen que Carlos Mesa obtuvo un importantísimo 40% de la votación nacional. Nadie sabe que porción del total votó por él, por la propuesta de su partido, o fue un voto antimasista, llamado “voto útil”.

Más de 2 millones de votos, y la situación extraordinaria que vivió el país después de esas elecciones, imponían la obligación de asumir el liderazgo del bloque democrático, aglutinar todos los esfuerzos, coordinar y conducir el proceso de transición a la democracia. La respuesta se limitó a unos pocos videos filmados en el jardín de su casa, dos días después de cada circunstancia. No pudo, o no quiso, asumir ningún liderazgo.

Al inicio de la nueva campaña, en 2020, el primer error y tal vez el determinante para el futuro fue no asumir de manera honesta el haber sido beneficiario del voto útil, sumado a alguna tendencia megalómana innata y a un equipo de asesores con capacidades distintas, el producto fue un candidato incapaz de concertar y sumar imprescindibles alianzas.

Ni pensar en conformar un gran proyecto de unidad nacional aprovechando el enorme apoyo que tenía la nueva Presidente Añez. Una gran apuesta electoral, pero más importante aún, esta alianza podía aportar muchísima solidez y respaldo político a un gobierno de transición que definitivamente lo necesitaba. Era una decisión que requería desprendimiento, visión, valentía y humildad, características  particularmente escasas en este personaje. Camacho fue el héroe de los 21 días. Mesa pudo ser el héroe de los siguientes 365, y el estadista que Bolivia necesita desesperadamente.

Convencido de ser la única opción para el electorado no masista, y aislado por la pandemia, desarrolló su campaña en el confort de sus pantuflas y el twitter. Se subió a la corriente de criticar al gobierno y al anterior gobierno como propuesta electoral, y apostó todas sus fichas al “noble” pueblo boliviano que vota por el menos peor.

El resultado lo conocemos todos. No sé si pudo ser un poquito peor. Concede el triunfo en base al resultado de una encuestadora, ni siquiera la suya (que le hacía empatar siempre), no tiene ninguna impronta combativa, resigna al menos dos escaños solamente por no haber hecho control electoral, entra en el extraño juego de no impugnar nada, y finalmente, cuando podría abrirse la puerta para develar el fraude del cual es el más perjudicado, se limita a cuestionar a quien denuncia.

 Publica un comunicado en el que graciosa e infantilmente echa la culpa de su derrota a los contendientes, anuncia que asumirá el liderazgo de la oposición, y paradójicamente se allana a jugar con los resultados y las reglas impuestas por la dictadura. Ha defraudado a miles de bolivianos, seguidores o no, por que se esperaba una actuación más trascendente del candidato más importante del bloque democrático.

La pregunta de fondo es si Carlos Mesa tuvo verdaderamente la voluntad de ganar. No conozco la respuesta, pero no importa. La sola pregunta es elocuente y patética.

Es inexplicable que el mejor historiador boliviano no haya podido leer la realidad nacional.

 

Hector Castro G. * 06 Noviembre 2020

jueves, 29 de octubre de 2020

LICENCIA PARA ENJUICIAR

En Octubre 2003, durante la “guerra del gas”, el gobierno de Sanchez de Lozada y Sanchez Berzaín dispuso la participación de las fuerzas armadas en tareas de represión, restaurar el orden y desbloquear las carreteras. El saldo trágico es conocido. Alrededor de 60 muertos.

Los funcionarios de gobierno que dieron las órdenes a las fuerzas militares terminaron huyendo del país, y no se ha registrado su retorno, después de 17 años. Extrañamente, los procesos judiciales, entre ellos los pedidos de extradición,  no han sido impulsados durante el gobierno del MAS.

Los procesos contra los militares de alta jerarquía, por el contrario, fueron ágiles y efectivos, alcanzando sentencias condenatorias que actualmente están aún en ejecución. Los que obedecieron órdenes si fueron sentenciados.

En 2005, el Presidente Carlos Mesa decretó la aprobación del “Manual del Uso de la Fuerza en Conflictos Internos”, mediante D.S 27977, consistente en varias consideraciones legales, constitucionales, justificaciones, etc.

El aspecto más sobresaliente de este instrumento es que determina la obligatoriedad de que las órdenes impartidas por el o la Presidente, Capitán General de las FFAA, sea por escrito.

Durante la crisis de Octubre 2019, el ex Presidente no logró conseguir que sus ministros firmen el decreto que ordene a las FFAA salir a reprimir la movilización de las “pititas”. Cuando las lealtades son compradas tienen límites bastante cortos. Por su parte, los militares de alta graduación no estaban dispuestos a actuar sin contar con este instrumento legal que los salvaría de responsabilidades. Kaliman, incondicional al régimen, se vio impotente y sin poder de mando. Esta situación de inoperabilidad fue luego atribuida como parte del supuesto golpe, pero está claro que ningún militar llegó a formar parte del gobierno de transición, por lo que esta versión queda desvirtuada.

Poco tiempo después, bajo la presidencia de Jeanine Añez, el gabinete ministerial emitió el D.S. 4078, que da cumplimiento a la normativa vigente. Las fuerzas armadas de la nación cumplieron su deber constitucional, y posteriormente, 14 días después,  cuando se alcanzó la pacificación, la firma de acuerdos con organizaciones sociales, y las iniciativas de concertación con las mayorías masistas en la ALP, el decreto fue abrogado.

La Comisión de la Asamblea Legislativa encargada del tema, en los últimos días ha decidido iniciar procesos a todos los Ministros y a la Presidente por la emisión de este decreto.

Me limito a relatar estos antecedentes como información para el público. Es lamentable que se imponga únicamente la narrativa de quienes dejaron el gobierno tras la huida de su jefe, y que los medios de comunicación o los líderes políticos (Mesa, que fue el artífice de esta normativa, y Camacho, que fue parte del gobierno con sus “ahijados” Justiniano y Lizárraga, entre otros, ahora procesados) mantengan silencio, no se refieran a este tema, ni siquiera se dignen en ilustrar mínimamente a la opinión pública.

Pienso que la ciudadanía tanto como los políticos tienen una tarea pendiente. Es necesario revalorizar la lealtad y la gratitud, como fundamentos esenciales de la ética y la urbanidad.

 

Hector Castro G. * 29 Octubre 2020

 

Referencia documental:

* DS Nº 27977, 14 de enero de 2005

https://www.lexivox.org/norms/BO-DS-27977.html

* Manual del Uso de la Fuerza en Conflictos Internos, 14 de enero de 2005

https://www.lexivox.org/norms/BO-MAN-DS27977.xhtml?dcmi_identifier=BO-MAN-DS27977&format=xhtml

 * DS Nº 4078, 14 de Noviembre de 2019

https://www.nodal.am/wp-content/uploads/2019/11/sample1.pdf

martes, 27 de octubre de 2020

LOS INTRASCENDENTES

Vivimos un momento de extrema incertidumbre. No hay forma de negarlo. Creo que después del resultado electoral la ciudadanía comienza a asumir finalmente una realidad que evitaba ver a toda costa.

Hubo fraude? No tengo una respuesta que pueda conformar a nadie. Pienso que existieron muchas irregularidades, como es costumbre. Desde algunas inconsistencias caligráficas, hasta el voto campesino regulado por sus dirigentes. Nada nuevo bajo el sol. Sin embargo, creo que el resultado es tan contundente que no da lugar a especular que haya sido manipulado en favor de alguna candidatura.

Lo que si me alarma es la forma en la que sucedieron los acontecimientos, y la actuación particular de cada uno de los personajes involucrados. Debo ser completamente explícito al indicar que se trata solamente de percepción personal y especulación. No tengo las bases objetivas para afirmar o negar nada. Me da la impresión de un gran acuerdo de al menos cinco factores de poder, los líderes de los tres partidos en pugna, el TSE, y el gobierno. Obviamente tendría que existir también la participación, desde la observación, de las misiones internacionales.

Cuál era el panorama inmediatamente previo al 18 de Octubre? El MAS advirtió que la única forma de ser derrotado era el fraude. De acuerdo a todas las encuestas, las mayores probabilidades eran de ir a segunda vuelta, y en ningún caso esto significaba un triunfo masista.

Por el otro lado, después de un proceso tan cuestionado por la presencia de la sigla observada legalmente, el padrón que no fue adecuadamente corregido, y el sistema electoral que mantuvo a la mayoría de funcionarios de la elección anulada en 2019, se veía bastante difícil un escenario en el que el MAS gane la elección y que este resultado sea aceptado.

No es posible suponer que tanto el gobierno como los partidos y las misiones internacionales desconozcan esta realidad. Entonces, más allá de intentar llevar las cosas en la mayor normalidad, será razonable que todos apuesten a que no pase nada? No lo creo.

La situación del bloque democrático se fue complicando paulatinamente, y creo que sería bueno revisar uno por uno los acontecimientos. Desde la coordinación para la salida del anterior gobierno, las circunstancias y sus protagonistas; pasando por la conformación del gobierno transitorio; la obstinada posición de cada frente para no formar coaliciones, y finalmente la estrategia camachista de apostar por la fractura oriente – occidente. No creo que los dos frentes que llegaron a la recta final (podían ser otros) ignoren por completo lo que sus irreductibles posiciones estaban causando.

En síntesis, el resultado que conocemos podría ser uno que haya sido artificialmente creado. La suspensión de la Direpre, la displicente tarea de las organizaciones políticas y las limitaciones de todas las iniciativas ciudadanas impiden cualquier tipo de afirmación o demostración empírica.

Es razonable pensar que es el escenario que causa menos conflicto social, no causa pérdida de vidas, y de paso, permite que varios personajes encuentren un espacio para negociar cierta inmunidad. Con justicia o no, la persecución `política es una práctica que no puede esconderse, y cualquier proceso atípico como el que vivimos en el último año, genera perseguidos y perseguidores.

Todo esto es una enorme especulación de mi parte, pero me explica bastante de lo ocurrido. A partir de ahí, habrá que ver que depara el futuro.

La inmensa mayoría de la población ha aceptado democráticamente los resultados electorales. Con impotencia, frustración y asombro en muchos casos, y con alegría, alivio y esperanza en muchos otros. Se ha podido evidenciar un deseo colectivo de que el MAS reconduzca su política, y que el nuevo presidente sea el agente de cambio hacia un régimen más democrático y respetuoso de las leyes y la constitución.  Incluso ha surgido una suerte de sentimiento de esperanza de que este nuevo ímpetu mantenga al ex dictador al margen del poder público.

Debo ser honesto y decir con absoluta claridad que no lo creo. El proyecto progresista internacional es inmensamente mayor a cualquier buena intención. No existe personaje en la estructura masista que tenga la posibilidad de pensar en un camino alternativo. Las últimas acciones de la actual asamblea legislativa son una pequeña muestra de las “buenas intenciones”.

Mientras tanto, algunos perdidos sectores de resistencia, tras dirigencias clandestinas, protestan acudiendo a planteamientos absurdos de cogobierno civil militar, provocando simultáneos efectos de pérdida de valor tanto a esos, como a otros movimientos ciudadanos, así como a las mismísimas FF.AA.

Para todos los efectos, estas movilizaciones son tan estériles como las esperanzas cifradas en los personajes a quienes se les atribuye poder, cuando en realidad, temo que son absolutamente intrascendentes: Arce, Choquehuanca y Mesa.

 

Hector Castro G. * 28 Octubre 2020