El “inocente” Luis Arce se dedica ponerse sombreros, chulos, cascos, guardatojos y cualquier cosa que cubra su cabeza. Parece necesitar algo sobre el cráneo para emitir su discurso mentiroso, para mentir descaradamente, lo que se ha convertido en su característica personal, en su forma de comunicar. Decir alguna verdad podría causar que el San Pedro, el Licancabur o el Parinacota se enojen y entren en erupción.
La realidad
es que dice cosas que insultan la inteligencia de los bolivianos, de todos, de
los que tuvimos la fortuna de alcanzar al menos el bachillerato y de los menos
privilegiados, los que hicieron unos cuantos cursos y llegaron a ser ministros,
gracias a la política de “inclusión”.
Afirma que
Bolivia es el número 2 en economía en el mundo. El país que puede quedar inmune
a la realidad mundial, que está blindado a cualquier situación o coyuntura, y
que su modelo tiene la virtud de ser infalible y virtuoso frente a lo que pueda
plantear el universo.
Dice que
Bolivia ha conseguido vencer el déficit de balanza comercial, que las
exportaciones han superado a las importaciones, pero no dice nada del
contrabando, que es, sin duda, el mayor componente de lo que Bolivia importa.
Dice que la inflación
es mínima, pero no habla de la tasa de cambio, que es política y
demagógicamente inamovible. La moneda en Bolivia es igual al dólar americano,
en denominaciones diversas y en billetes de colorcitos, pero con esa artificial
forma de ser la moneda del denostado imperio.
Dice que las
exportaciones de úrea de Bulo Bulo son enormes, pero no menciona nunca que YPFB
entrega el gas natural a la planta del cocalero Morales a precios enormemente preferenciales.
Asegura que
las empresas del estado han incrementado sus ingresos, lo que es muy cierto,
pero no dice que el presupuesto general del estado, el PGN, ese que ha sido
motivo de “champa guerra” con los “evistas”, les entrega enormes cantidades de
recursos para compensar sus pérdidas operativas.
Oculta de manera
indecente que el presupuesto para pagar a sus empleados del MAS es muy superior
a los ingresos del estado. Que necesita robar a los bolivianos para pagarle a los
500.000 asalariados que le dieron, y talvez le darán el voto, descuidando las
verdaderas necesidades de los bolivianos. El déficit fiscal que se viene
acumulando desde 2014 es la comprobación de esta triste realidad.
No dice
nunca que gasta mucho más que lo que recibe. Por eso tiene que comerse las RIN,
las Reservas Internacionales, que ya están tan bajas que se puede considerar
que dejaron de existir. En un país decente y honesto, habría que anunciar
bancarrota, pero el Tilín disimula y miente, así que muy pocos conocen la
realidad. Bolivia es un país quebrado e inviable.
El “super
Luchito” no tiene ninguna credibilidad para conseguir recursos del exterior,
por lo que necesita utilizar los ahorros de jubilación de los bolivianos. Por
eso ha creado la famosa “gestora pública”, para prestarse dinero sin la
obligación de devolver nada.
En resumen,
la gestión de gobierno es un verdadero fracaso. No es un tema ideológico. Esta
afirmación no tiene tinte político. Es una fuerte denuncia, que pretende
alertar a los bolivianos.
Desde mi
pequeño, diminuto, ínfimo lugar, con escaso conocimiento de economía, desafío
al ministro Montenegro, el encargado de la economía y las finanzas del país, a
que desmienta mis afirmaciones. Es obvio que no lo hará, porque no puede
hacerlo.
El gobierno
de Luis Arce Catacora está llevando a Bolivia al desastre, y lo único que hace
es invertir mucho dinero en una campaña mentirosa, porque sabe que muchos
bolivianos, que no quieren aprender y conocer, le creen y confían en él.
Lo único que
pretende es sostener esta enorme mentira hasta 2025, para ganar las elecciones,
y no le importa lo que le cueste a los bolivianos.
Es muy
desagradable denunciarlo, pero no hay forma de evitarlo. Luis Arce Catacora, el
presidente de Bolivia está destruyendo el futuro de Bolivia, por sus intereses
políticos, porque hace mucho dinero teniendo el poder, y necesita asegurar su
corrupto feudo. Quiere hacerse aún más rico, igual que el narco pederasta, que
tiene exactamente los mismos intereses.
Nuestros
hijos y nietos van a tener que pagar la impostura de este delincuente que funge
como presidente.
No soy
nadie. Escribo en Facebook, y me leen 20 personas. No tengo ningún tipo de información
privilegiada y talvez termine mal, por el corrupto sistema judicial. Así y todo
me animo a decir lo que digo, porque tengo certeza de mis afirmaciones, porque
tengo integridad, valor personal y mucho amor por mi patria. Estoy convencido
de que no se puede luchar contra la delincuencia masista siendo prudente y cauto.
Ojalá mi
mensaje pueda conseguir que más ciudadanos estén dispuestos a defender la
decencia, la legalidad y finalmente a Bolivia y su futuro.
Gritar que
viva Bolivia es muy digno. Callarse frente a los delincuentes en el gobierno es
vergonzoso y cobarde. Por favor entiende que tú, como boliviano, tienes la
obligación de defender a tu patria, ser valiente y correr riesgos. Nadie lo
hará por ti. El futuro de tus hijos está en juego. La lucha tiene que ser de
todos los que tenemos esta convicción.
Hector
Castro G. * 28 diciembre 2022
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