La humanidad y su existencia han desarrollado, o mejor dicho, han demandado actividades que faciliten su desarrollo.
Descubrir el
fuego, inventar la rueda, descubrir la gravedad o encontrar la lógica detrás de
los ángulos, triángulos, rectángulos y tantas otras cosas tan abstractas como
la física cuántica, los fractales o la magnitud de los neutrinos frente a
nuestros errados y extraviados conceptos de sólido, líquido y lo que esté
detrás de la gelatina de patas.
Todo se rige
por conceptos aceptados por la subjetiva mentalidad de cada individuo. Aceptamos
y adoptamos lo que es correcto y lo que no.
El
pensamiento humano es tan complejo que se divide entre tantos humanos como los
que existimos, incluidos los chinos.
Hay ciencias
que se presumen exactas, que son defendidas por unos pocos que dicen
entenderlas. Hay otras que residen en la creencia individual, pero son
organizadas por creencias, regulaciones, doctrinas y hasta dogmas.
Y está el
periodismo. No sé si alguien lo considera una ciencia. Lo que sí sé es que todos
lo necesitamos. Es la forma en que el conocimiento, la información y las ideas
nos son entregadas de manera cierta, ordenada y clara.
Por supuesto
que el proceso de información necesita que alguien dedique su conocimiento, su
tiempo, su inteligencia y especialmente sus valores morales para entregar un
resultado cierto, confiable, valioso y efectivo.
Así entiendo
el periodismo. Una actividad que requiere honestidad, formación profesional,
integridad moral, ética y mucha dedicación.
Pocas
actividades humanas dependen tanto de la entrega y la pasión que requiere el
periodismo.
Sin duda el
periodismo es vocación, y es necesario que los mortales sepamos valorarlo.
Hector
Castro G. * 10 mayo 2025
No hay comentarios:
Publicar un comentario