BOLIVIA, EL “ALGORITMO” DEL BICENTENARIO
Dicen que
hace 15 años, JP Velasco agredió a los “collas”. Y qué? Hace dos días, hace una
semana, hace tres meses, hace cinco años o también hace 20, muchísimos
bolivianos hemos agredido a otros bolivianos.
Yo
personalmente, me he referido, no muy amablemente, a los masistas, a los
pedófilos, a los narcos y a los corruptos. Incluso he aludido a los votantes
tarados que creyeron en el “Super Luchín”, a los de la iglesia de Luis Fernando
y los santos del tercer anillo, a los zurditos de pukacapa (jamás probaron el caviar)
de Carlos Mesa, a los periodistas mercenarios al servicio del socialismo, y a
los que cobran en hamburguesas y “onion rings”.
Esta
práctica es tan natural que resulta estúpidamente ocioso crear debate y
polémica al respecto. Para eso están los Molinas, Bejaranos, Pomacusis, Arias, Peñarandas
y otros bichos genéticamente creados para ser prácticos y funcionales. El
eufemismo que forzadamente encuentran para su relato es el “racismo”.
Que los
tweets existieron y fueron “verificados”, que podrían haber sido falsificados
con “Tampermonkey”, que fueron archivados por “archive.today”, que no existen
en “wayback.machine” ni en “archive.org”, que un streamer principiante e
intrascendente hizo show, o que las impolutas y celestiales “ChequeaBolivia” y “BoliviaVerifica”
dictaron su veredicto, son cosas que la mayoría de nosotros no entiende.
Lo que está
claro es que la maquinaria comunicacional del evismo está en marcha, quinta a
fondo. Que el instructivo en su grupo de “Telegram” dispone una iniciativa
desesperadamente agresiva. Sus bots y trolls están terriblemente intensos. Es
comprensible. Es un tema existencial para el socialismo en Bolivia.
Si Tuto
Quiroga llega a ser Presidente el panorama del socialismo es muy oscuro. El
temor de procesos, detenciones, encarcelamientos y especialmente la devolución
de lo mal habido podría hacerse muy real.
La mecánica
de los tweets, del hackeo, de la verificación, etc. es un tema que la mayoría
de los bolivianos desconocemos. Creo firmemente que estamos ante una pequeña primera
experiencia de lo que la tecnología informática va a implantar en la realidad
política y comunicacional en Bolivia.
Los
bolivianos estamos inmersos en un conflicto creado por los impostores de la
tecnología informática, que no es ajena a la indecencia. No tiene escrúpulos,
no tiene valores morales, y creo que Maquiavelo sería un tipo muy feliz en este
entorno digital, libre de cualquier tipo de ética.
Nada es
concluyente. El principio de inocencia dejó de existir. El relato es evidencia,
el prestigio es ley, aunque sea impostor. La ignorancia es ignorada por la
sociedad y los medios ignorantes.
Los
supuestos tweets de un JP boludo e inmaduro han determinado el nacimiento de
una nueva lógica comunicacional. De sopetón nos han declarado analfabetos e
ignorantes a todos los bolivianos, intelectuales o no.
Rodrigo Paz
y Edman Lara ni sospechan que son utilizados. Son simples tontos útiles de esta
iniciativa.
Tuto y JP se
convirtieron en víctimas electorales de esta nueva realidad.
Los
bolivianos somos, al mismo tiempo, víctimas y protagonistas. Si no lo
entendemos, estamos condenados a una nueva era de manipulación de los
ignorantes. Exactamente igual a la anterior temporada de nuestro triste,
patético y bicentenario reality show.
Bolivia,
para sobrevivir, necesita y merece dar un gran salto a la modernidad, al futuro
y al conocimiento.
Hector
Castro G. * 01 octubre 2025