Voy a permitirme escribir mientras intento reprimir una sonrisa burlona y talvez irrespetuosa. Es que la realidad me presenta algo que puede ser fácilmente una broma de mal gusto.
Hablamos de
dos candidatos que no alcanzan a cumplir las expectativas que tenemos los
bolivianos, de acuerdo a la tradición y el imaginario generalmente aceptado
para optar por la segunda magistratura de la nación.
Tengo dos
opciones:
1. 1. Criticar y renegar por la terrible
oferta electoral que cualquiera de los dos ofrece.
2. 2. Aceptar la realidad e intentar analizar
objetivamente lo que nos ofrece cada candidatura.
Voy a optar
por la segunda opción, que es la única que merece análisis porque puede aportar
en algo al debate que los bolivianos tenemos en ciernes.
Ambos
candidatos son jóvenes y tienen mucho futuro.
Ninguno de
ellos tiene experiencia política ni conocimiento verdadero de las prácticas y
el funcionamiento del Poder Legislativo.
Ninguno de
ellos, por su edad, sabe de democracia, del Estado de Derecho, del Imperio de
la Ley, de la magia y virtud del diálogo y el pacto, de la fuerza que significa
concertar y acordar. No conocen nada fuera del MAS.
Ambos han
crecido limitados en la lógica hegemónica del masismo. Jamás vieron un
parlamento sin el rodillo de los dos tercios.
Cualquiera
de ellos pueden haber leído o haber sido instruidos para conocer la “democracia
pactada” que será, o podría ser, la lógica que tendrán que afrontar si acceden
a ser “Presidente nato de la Asamblea Legislativa Plurinacional”.
Hasta aquí
las similitudes. Ahora veamos las diferencias.
El candidato
Lara es un ex policía, instruido y formado bajo un régimen totalmente vertical.
Su liderazgo se basa en la cantidad de estrellas en el hombro. Siempre hay
alguien arriba y alguien abajo.
El candidato
Velasco es empresario tecnológico, que hizo empresa con sus amigos. Toma decisiones
en función del beneficio de la empresa. Su liderazgo es horizontal. Sabe que el
éxito está en sus semejantes y que necesita de quienes están debajo.
Lara fue
expulsado de la institución policial por múltiples procesos disciplinarios, y
porque finalmente decidió desacatar órdenes. Fue rebelde y sufrió las
consecuencias.
Velasco dejó
voluntariamente su actividad empresarial, por demás exitosa, después de crear Netcomidas
y venderla a PedidosYa, de asumir la franquicia de Yango en Bolivia y ser su
máximo ejecutivo, creando 50,000 empleos en un espacio que antes no existía.
Lara se
dedicó a vender ropa usada de contrabando, junto a su esposa, en La Guardia. Después
consiguió un título de abogado y manejó varios procesos, algunos exitosos y
otros que son bastante cuestionables.
JP
desarrolló una relación con Thether, para traer la tecnología de las
criptomonedas a Bolivia. Así muchos tenemos el USDT como alternativa al dólar
físico en nuestras transacciones de cada día.
Edman Lara
hizo su debut viralizando un video en el que era acogotado por un coronel
Olguín, a quien acusó de corrupción.
JP hizo su
debut mediático afirmando que quería hacer que trabajar para el estado sea “sexy”, para conseguir que
valiosos profesionales bolivianos quisieran trabajar por Bolivia.
Seguramente
puedo mencionar muchas más anécdotas de cada uno de los candidatos, pero no
quiero extenderme mucho. Prefiero analizar lo que cada uno de ellos podría
ofrecer en el futuro.
Cuando uno
de ellos sea Vicepresidente, tendrá que cumplir funciones específicas como
cabeza del Poder Legislativo, pero no nos engañemos. La actividad parlamentaria
está en la cámara de Diputados y en la cámara de Senadores. El Vicepresidente
aparece muy de vez en cuando. No es realmente trascendente. Los verdaderos “tigres”
van a ser los diputados y senadores.
Lo que hay
que cuestionar de cada uno de ellos es si quieren recuperar la capacidad de
fiscalización de la ALP. Cómo van a transparentar lo que hacen los asambleístas,
evitando el transfugio, los maletines negros, o el QR. Si pueden respetar y
mantener sus funciones como cabeza del Poder Legislativo, sin caer en la
tentación de irrumpir en el Ejecutivo cuando el Presidente tenga que ausentarse
del país.
Analicé el
origen de ambos candidatos. Intenté evaluar su rendimiento como candidatos. Lo
que no puedo más que especular es lo que podrían hacer cuando accedan a la
silla vicepresidencial.
A tres
semanas de la elección, los candidatos a Vicepresidente son las figuras
visibles, sin embargo, no se puede perder de vista que son solamente accesorios
que no tienen mayor trascendencia para el devenir de nuestro futuro como país.
Lo que está
en juego es el futuro de Bolivia, y las anecdóticas figuras vicepresidenciales
no son trascendentes. Este artículo de opinión se circunscribe en la coyuntura,
la que Lara y JP dictaminan por ser tan pintorescos y anecdóticos.
Tendremos
que esperar a la próxima semana, cuando hablemos en serio.
Hector
Castro G. * 4 octubre 2025