viernes, 3 de octubre de 2025

DEBATE VICEPRESIDENCIAL

Voy a permitirme escribir mientras intento reprimir una sonrisa burlona y talvez irrespetuosa. Es que la realidad me presenta algo que puede ser  fácilmente una broma de mal gusto.

Hablamos de dos candidatos que no alcanzan a cumplir las expectativas que tenemos los bolivianos, de acuerdo a la tradición y el imaginario generalmente aceptado para optar por la segunda magistratura de la nación.

Tengo dos opciones:

1.     1. Criticar y renegar por la terrible oferta electoral que cualquiera de los dos ofrece.

2.     2. Aceptar la realidad e intentar analizar objetivamente lo que nos ofrece cada candidatura.

Voy a optar por la segunda opción, que es la única que merece análisis porque puede aportar en algo al debate que los bolivianos tenemos en ciernes.

Ambos candidatos son jóvenes y tienen mucho futuro.

Ninguno de ellos tiene experiencia política ni conocimiento verdadero de las prácticas y el funcionamiento del Poder Legislativo.

Ninguno de ellos, por su edad, sabe de democracia, del Estado de Derecho, del Imperio de la Ley, de la magia y virtud del diálogo y el pacto, de la fuerza que significa concertar y acordar. No conocen nada fuera del MAS.

Ambos han crecido limitados en la lógica hegemónica del masismo. Jamás vieron un parlamento sin el rodillo de los dos tercios.

Cualquiera de ellos pueden haber leído o haber sido instruidos para conocer la “democracia pactada” que será, o podría ser, la lógica que tendrán que afrontar si acceden a ser “Presidente nato de la Asamblea Legislativa Plurinacional”.

Hasta aquí las similitudes. Ahora veamos las diferencias.

El candidato Lara es un ex policía, instruido y formado bajo un régimen totalmente vertical. Su liderazgo se basa en la cantidad de estrellas en el hombro. Siempre hay alguien arriba y alguien abajo.

El candidato Velasco es empresario tecnológico, que hizo empresa con sus amigos. Toma decisiones en función del beneficio de la empresa. Su liderazgo es horizontal. Sabe que el éxito está en sus semejantes y que necesita de quienes están debajo.

Lara fue expulsado de la institución policial por múltiples procesos disciplinarios, y porque finalmente decidió desacatar órdenes. Fue rebelde y sufrió las consecuencias.

Velasco dejó voluntariamente su actividad empresarial, por demás exitosa, después de crear Netcomidas y venderla a PedidosYa, de asumir la franquicia de Yango en Bolivia y ser su máximo ejecutivo, creando 50,000 empleos en un espacio que antes no existía.

Lara se dedicó a vender ropa usada de contrabando, junto a su esposa, en La Guardia. Después consiguió un título de abogado y manejó varios procesos, algunos exitosos y otros que son bastante cuestionables.

JP desarrolló una relación con Thether, para traer la tecnología de las criptomonedas a Bolivia. Así muchos tenemos el USDT como alternativa al dólar físico en nuestras transacciones de cada día.

Edman Lara hizo su debut viralizando un video en el que era acogotado por un coronel Olguín, a quien acusó de corrupción.

JP hizo su debut mediático afirmando que quería hacer que trabajar para  el estado sea “sexy”, para conseguir que valiosos profesionales bolivianos quisieran trabajar por Bolivia.

Seguramente puedo mencionar muchas más anécdotas de cada uno de los candidatos, pero no quiero extenderme mucho. Prefiero analizar lo que cada uno de ellos podría ofrecer en el futuro.

Cuando uno de ellos sea Vicepresidente, tendrá que cumplir funciones específicas como cabeza del Poder Legislativo, pero no nos engañemos. La actividad parlamentaria está en la cámara de Diputados y en la cámara de Senadores. El Vicepresidente aparece muy de vez en cuando. No es realmente trascendente. Los verdaderos “tigres” van a ser los diputados y senadores.

Lo que hay que cuestionar de cada uno de ellos es si quieren recuperar la capacidad de fiscalización de la ALP. Cómo van a transparentar lo que hacen los asambleístas, evitando el transfugio, los maletines negros, o el QR. Si pueden respetar y mantener sus funciones como cabeza del Poder Legislativo, sin caer en la tentación de irrumpir en el Ejecutivo cuando el Presidente tenga que ausentarse del país.

Analicé el origen de ambos candidatos. Intenté evaluar su rendimiento como candidatos. Lo que no puedo más que especular es lo que podrían hacer cuando accedan a la silla vicepresidencial.

A tres semanas de la elección, los candidatos a Vicepresidente son las figuras visibles, sin embargo, no se puede perder de vista que son solamente accesorios que no tienen mayor trascendencia para el devenir de nuestro futuro como país.

Lo que está en juego es el futuro de Bolivia, y las anecdóticas figuras vicepresidenciales no son trascendentes. Este artículo de opinión se circunscribe en la coyuntura, la que Lara y JP dictaminan por ser tan pintorescos y anecdóticos.

Tendremos que esperar a la próxima semana, cuando hablemos en serio.

 

Hector Castro G. * 4 octubre 2025